Nadie notaba nada. La cerradura no tenía marcas. La puerta no presentaba daños. El único indicio de que alguien había estado allí era que el dinero y las joyas habían desaparecido. Así operaba la banda de ladrones georgiana que la Policía Nacional acaba de desarticular en Palma tras una investigación que se prolongó desde febrero hasta este martes.
El Grupo de Robos de la Policía Nacional de la Jefatura Superior de Illes Balears ha detenido a dos de sus integrantes y ha identificado plenamente a otros dos, sobre los que pesa una requisitoria para su localización y detención.
En total, el grupo es responsable de doce robos con fuerza en domicilios habitados de Palma, aunque también se desplazaban a municipios de la Part Forana para extender su actividad delictiva.
EL TRUCO DEL HILO DE PEGAMENTO

El modus operandi del grupo era tan elaborado como difícil de detectar. Actuaban siempre en horario diurno y con una sistemática casi milimétrica. Primero llamaban al timbre del domicilio elegido. Si nadie abría ni contestaba, daban por hecho que la vivienda estaba vacía. Pero no se conformaban con esa primera comprobación.
A continuación, marcaban la parte baja de la puerta con un fino hilo de pegamento. Esperaban un tiempo prudencial y regresaban a comprobar si el hilo seguía intacto. Si lo estaba, la certeza era total: no había nadie dentro. Solo entonces entraban en acción con sus herramientas.
LLAVES MAESTRAS
Porque la gran especialidad del grupo era precisamente esa: abrir puertas sin forzarlas. Utilizaban llaves maestra y herramientas de cerrajería de alta precisión que les permitían acceder al interior de las viviendas sin ejercer ningún tipo de fuerza ni dejar daños visibles sobre las cerraduras. Una vez dentro, sustraían dinero en efectivo, joyas y efectos de gran valor.
La operativa era siempre en parejas: uno entraba al domicilio mientras el otro permanecía en el exterior ejerciendo labores de vigilancia, listo para dar la voz de alarma ante la presencia de vecinos o agentes.
TURISTAS DE FACHADA, LADRONES DE PROFESIÓN
Lo que hacía especialmente difícil su localización era su capacidad para pasar desapercibidos. Los integrantes del grupo se alojaban en hoteles como si fuesen turistas, sin levantar ninguna sospecha. Para no dejar rastro, remitían por paquetería los objetos robados a otros miembros de la organización fuera de las islas.
Además, al menos uno de ellos utilizaba documentación falsa con la que alquilaban los vehículos con los que se desplazaban. Otro de los investigados acumulaba una requisitoria activa en Francia por delitos similares, lo que confirmaba el carácter itinerante y transnacional del grupo, que operaba por varios países europeos.
PILLADOS CON LAS MANOS EN LA MASA
Tras meses de seguimientos y gestiones, los investigadores lograron identificar a todos los miembros del grupo. Esta martes montaron un dispositivo que acabó con la detención de dos de ellos instantes después de cometer un robo en un domicilio de Palma.
El registro del vehículo en el que se desplazaban deparó un hallazgo revelador: ocho herramientas tipo llave maestra para apertura de puertas, dinero en efectivo y otros útiles, algunos de ellos ocultos debajo de la palanca de cambios.
El registro posterior de la habitación de hotel donde se alojaban amplió el decomiso: más de 6.000 euros en efectivo, diversas herramientas y ganzúas para apertura de puertas, tres anillos y alianzas de mujer, auriculares, teléfonos móviles y otros efectos que podrían estar relacionados con los robos investigados.
Los dos detenidos han sido puestos a disposición judicial como presuntos autores de integración en grupo criminal y doce robos con fuerza en domicilios. La investigación continúa abierta y los agentes no descartan nuevas detenciones.








