La guerra interna permanente parece ser la situación habitual en Podem Illes Balears. Se dirá que en esta joven formación política la discrepancia aflora con naturalidad y que los debates que se producen en su seno, rápidamente trascienden al exterior. Se intentará convencer de que tal cosa es positiva y demostrativa de una transparencia extrema, pero ningún votante de la formación morada dirá que la imagen de conflicto interno que de continuo desprende, es positiva. Poca confianza desprenden unos políticos que se pasan más tiempo discutiendo entre ellos de sus asuntos internos que de los problemas de los ciudadanos.
Alberto Jarabo, exsecretario general de Podem, ha sido elegido por el Consejo Ciudadano Autonómico nuevo portavoz parlamentario en sustitución de Laura Camargo (elegida para ser portavoz adjunta), quien hasta ahora ostentaba el cargo y que le disputó sin éxito el liderazgo a Mae de la Concha. Ahora Camargo y otros 15 de los 38 miembros de dicho órgano de dirección, han impugnado la votación telemática alegando que no se ha producido debate sobre el asunto. Jarabo le pidió ayer a Camargo que respete la democracia interna y la decisión de la mayoría, insinuando que los 16 impugnantes, algo menos de la mitad del Consejo, no lo hacen.
Es cierto que casi todos los diputados autonómicos de Podem quieren que Camargo sea la portavoz del grupo parlamentario. No en vano fue en el seno del grupo donde se gestó la maniobra para apartar a Jarabo de la secretaría general y aupar en su lugar a Camargo. Pero hubo unas primarias donde los inscritos en el partido dieron la victoria a la diputada en el Congreso Mae de la Concha, la candidata convencida a última hora para dar la batalla contra Camargo. Y ganó Mae.
Los diputados en el Parlament no parecen haber asumido esta realidad. Incluso este viernes el diputado por Ibiza, Aitor Morrás, tuiteó: “Todo muy de feminizar, sí, ya veo”. Un mensaje que es todo un reproche por la elección como portavoz de Jarabo y no de Camargo. Pero es preciso acabar con esta guerra interna que arrastra por los suelos la imagen de Podem Balears, del mismo modo que las veleidades independentistas han destrozado a su marca en Catalunya. Camargo y los integrantes del grupo parlamentario deben asumir que perdieron y acatar las decisiones democráticas de los órganos de gobierno del partido. Solo así podrán aparcar sus cuitas y ponerse a trabajar por su proyecto político y por solucionar los problemas de la ciudadanía.





