En su intervención ante la Asamblea de la patronal Caeb, celebrada el pasado lunes en el Museu Es Baluard de Palma, su presidenta, Carmen Planas, recordó la función clave que desempeña el tejido empresarial en la construcción de una sociedad más equitativa, próspera y sostenible.
Su llamamiento a “políticas valientes para afrontar los debates difíciles con ambición” no es un simple eslogan, sino una exigencia basada en la realidad de una comunidad que, aunque goza de dinamismo económico, sufre tensiones estructurales que no se pueden soslayar sin pagar un alto precio, pues es obvio que los problemas no se solucionan solos y deben abordarse con determinación si se quiere evitar que se hagan más grandes.
La aportación de Caeb en este contexto ha sido decisiva. Su defensa del diálogo social y de la colaboración público-privada como herramientas de transformación es hoy más pertinente que nunca. En un escenario marcado por la incertidumbre —ya sea por la saturación turística, el acceso a la vivienda o los problemas de movilidad—, es fundamental que las instituciones escuchen a quienes generan empleo, innovación y estabilidad económica.
Planas ha puesto sobre la mesa los “puntos de incertidumbre” que más inquietan a los residentes de Baleares: una economía dependiente del turismo, una presión creciente sobre los recursos naturales y un mercado inmobiliario tensionado. Si no se actúa con decisión, la calidad de vida de la población residente seguirá deteriorándose, profundizando las desigualdades sociales y económicas.
Si no se actúa con decisión, la calidad de vida de la población residente seguirá deteriorándose, profundizando las desigualdades sociales y económicas
Urge un gran pacto de comunidad, donde políticos, empresarios y sociedad civil trabajen juntos en políticas sostenibles, inclusivas y realistas. Baleares necesita gobernantes que escuchen, empresarios que propongan y ciudadanos que participen. Y Caeb ha demostrado estar dispuesta a ser parte activa de ese diálogo transformador. Ahora, es el turno de las administraciones de recoger el guante.
En este contexto, es preciso que las políticas adoptadas no solo sean valientes, sino también fruto de un consenso amplio que incluya a todos los actores sociales y económicos. Para abordar con garantías los retos a los que se enfrenta la economía balear y construir un futuro próspero y sostenible hace falta la colaboración y aportación de todos los sectores sociales.
Es momento de que las administraciones y el sector empresarial trabajen de la mano para implementar reformas estructurales que beneficien a toda la sociedad de Baleares.





