El Castillo de San Carlos ha comenzado a cobrar entrada a los visitantes desde el jueves, 2 de enero de 2026, tras la puesta en marcha de un sistema de cobro aprobado por el Consorcio del Castillo de San Carlos y adjudicado a la empresa Giglon SL. El precio máximo de la entrada general se fija en cinco euros, según ha informado el Consorcio en un comunicado de prensa.
Con la compra de la entrada, los visitantes pueden acceder al interior de la fortaleza y realizar el recorrido completo por el patio de armas, la colección de armas Llorente, el torreón y la parte superior de las murallas, además de las salas visitables del museo militar.
El Consorcio ha precisado que el resto de instalaciones del recinto seguirán siendo de acceso gratuito. En concreto, no será necesario pagar entrada para acceder al bar-cafetería, pasear por los jardines, contemplar las exposiciones escultóricas y los fondos museísticos exteriores, ni para visitar el revellín a través del camino del frente marítimo.
Junto a la tarifa general de cinco euros, se han establecido precios reducidos y descuentos para distintos colectivos. Así, los estudiantes universitarios, jóvenes con Carnet Jove y personas con una discapacidad superior al 33% tendrán una reducción del 10%; los grupos de más de 20 personas, los residentes y las familias numerosas de categoría general contarán con un descuento del 20%; mientras que las familias numerosas de categoría especial dispondrán de una reducción del 50%.
Los mayores de 65 años, pensionistas, colegios y niños de entre 6 y 11 años también se beneficiarán de tarifas reducidas. Además, se ofrece un bono anual por 12 euros.
El acceso seguirá siendo gratuito para los menores de cinco años, los socios de la Asociación de Amigos del Castillo de San Carlos, todos los miércoles del año y durante el Día Internacional de los Museos. Las entradas podrán adquirirse tanto en el propio castillo como de forma online.
Según el Consorcio, la implantación del cobro de entradas tiene como objetivo garantizar la conservación del monumento y asegurar una gestión sostenible del patrimonio histórico. Los ingresos obtenidos, una vez descontados los gastos de gestión, se destinarán íntegramente al mantenimiento y mejora de las instalaciones, incluyendo actuaciones como la mejora de la accesibilidad o la restauración del foso.








