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Ciudadanos del país de dos

Por Joana Maria Borrás
domingo 23 de octubre de 2016, 03:00h

“ Si te aventuras demasiado en el amor, se dice, renuncias a la ciudadanía del país que te has construido”

Es una de las frases que contiene el libro “ Las horas” de Michael Cunningham, entre otras brillantes reflexiones que comparto de vez en cuando con mi yo más triste, porque “las horas” es un libro triste, igual que la película fruto de su adaptación al cine, que cuenta con un reparto de excelentes actrices.


Y es así, cuando amamos, construimos Países distintos a los que hasta entonces habitábamos. Son Países que nacen de la suma, de agrupaciones que, en lugar de inscribirse en un Registro de la Propiedad, se inscriben en un Registro Civil, unas veces, y otras, se inscriben de forma tácita, no expresa, en el libro de los Países de hecho.


Ese nuevo país que nace de la necesidad del otro, corre los mismos peligros que los países geográficos que conocemos. El independentismo no es patrimonio exclusivo de la geografía, la política o la historia, sino que también cala, a veces, en los países construidos por la suma de dos.


Sucede, a veces, que el país construido a base de amar, se quiebra, y clama, poco a poco, por recuperar esa independencia que antaño era sinónimo de paz, plenitud y equilibrio.
Y como si de un puzzle se tratara, esa pieza que hasta ahora encajaba a la perfección, se separa del resto para reanudar su vida de forma completamente independiente.
No es fácil. Mis 24 años de ejercicio de la abogacía me han demostrado que siempre hay historias de amor que te pueden sorprender. Que hay países construidos a dos, muy difíciles de independizar, porque, por mucho que la disección económica acabe siendo satisfactoria para ambos, y por mucho que, ambos acaben aceptando custodias compartidas, o no, de hijos que se aman por encima de cualquier cosa; la disección del corazón tarda muchísimo más en sanar, incluso cuando ya no se ama a esa persona.


Corazón y razón no aceptan tan fácilmente que, esa hermosa aventura en que consistió la construcción del País de dos, termine con cantos independentistas y banderas enarboladas en cada uno de los castillos, en los que se protegen los conquistadores ya en solitario.


A partir de ahí, y utilizando de nuevo una cita de ese libro “ El único consuelo que tenemos es esta hora o aquella en que nuestra vida, contra toda probabilidad y contra toda expectativa, se abre de pronto y nos da todo lo que hemos imaginado”

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