La Sala ha considerado probado que el hombre aprovechaba los momentos en que la niña estaba sola o no podía ser visto por otras personas, ya que convivían en el mismo domicilio, para someter a la víctima a tocamientos de carácter sexual o masturbarse delante de ella.
Durante el juicio, además, se conoció que unas cartas que se descubrieron tras un intento de suicidio de la víctima a finales de 2020 destaparon los abusos sexuales sufridos años antes.
La Sala le ha impuesto, igualmente, la prohibición de comunicarse y acercarse a la víctima durante 15 años, así como la inhabilitación para el trabajo con menores.






