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Mascarillas en la playa y miedo a una cuarta ola

miércoles 31 de marzo de 2021, 00:00h

El miedo a la cuarta ola del coronavirus se extiende por toda Europa y se traduce en medidas de mayor restricción, aumento de controles y ampliación del uso de las mascarillas. En España, este miércoles ha entrado el vigor la nueva legislación, que amplía la obligación de usar la mascarilla a todos los espacios públicos, abiertos o cerrados, independientemente de que la distancia con otras personas sea superior al metro y medio que hasta ahora marcaba el límite. En la práctica, la nueva normativa obliga a utilizar la mascarilla en todos los ámbitos fuera de casa, incluido su uso en el campo, la playa o las piscinas.

La medida pone de manifiesto el temor a que la tendencia advertida los últimos días se traduzca en un agravamiento de la situación. Desde el pico de la última ola, producido sobre el 26 enero, la incidencia acumulada de la Covid por cada 100.000 habitantes había iniciado una curva descendente. En esa fecha, alcanzó los 893 casos en el conjunto de España, que pasaron a ser 128 el 18 de marzo -siempre sobre los 100.000 habitantes-.

En Baleares, con mejores datos que el total nacional, se paso de los 663 casos del 26 de enero a los 42 del pasado día 17. En los últimos diez días, sin embargo, la curva se ha frenado y ha emprendido una leve tendencia al alza. A 29 de marzo, la incidencia acumulada a nivel nacional era de 149 casos por cada 100.000 habitantes, mientras que en Baleares alcanzaba los 65 casos.

La situación ha propiciado el endurecimiento de las normas. El temor a que las nuevas variantes propaguen la enfermedad de forma más rápida y peligrosa ha impulsado a los estados a dictar nuevas limitaciones. Marruecos suspendió este martes sus vuelos con España y Francia; Italia estrena cuarentena de cinco días para los viajeros que entran en el país; Francia debate nuevos confinamientos, y Alemania -que sigue recomendando evitar desplazamientos y vacaciones- exige desde hoy un test negativo de coronavirus a quien llegue por vía aérea al país.

No deja de ser prudente recurrir a la contención que expresan todas estas nuevas medidas, aunque cabe confiar en que su aplicación sea lo más limitada posible, y que la responsabilidad individual y las vacunas se conviertan en el verdadero bastión contra la enfermedad.

La imagen de playas con mascarilla, en entornos como el balear, no parece el mejor reclamo ni el recurso más eficaz. Es una opinión que no sólo procede del sector turístico, sino que es compartida con buena parte de expertos, que consideran que es mejor incidir en la renovación de las mascarillas, para que no se utilicen durante varios días seguidos, a la vez que afirman que su uso en espacios tan abiertos como una playa de ninguna manera supone un extra de protección. El propio Govern balear confía en que el Gobierno central suavice la norma los próximos días.

En un entorno tan cambiante, pues, es de esperar que, si los datos vuelven a variar su tendencia en unos días, no sólo se matice la nueva ley, sino que realmente se pueda reconsiderar la modificación de tales medidas.


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