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De aquellos polvos

jueves 16 de marzo de 2017, 02:00h

Durante los últimos días han coincidido en el tiempo: La condena por la Audiencia Nacional del rapero violento Valtonyc por enaltecimiento del terrorismo, humillación a las víctimas, injurias, calumnias, y amenazas de muerte. La solidaridad recibida por el condenado. Más insultos y amenazas al denunciante (el que les escribe), la agresión a un militar de uniforme, y su falta de condena por el gobierno balear.

No es casual que las muestras de solidaridad recibidas por el rapero, jaleado por los grupos de extrema izquierda separatista y amplificado por algunos medios de comunicación, desemboquen en una agresión (inaudita en Baleares) a un militar vestido de uniforme, teniendo en cuenta que el ¿cantante? desea en sus canciones la muerte de los militares y anima a agredirlos. Dicho y hecho.

El acobardamiento de los agresores tras ser detenidos, gracias a la eficiencia habitual de la Policía Nacional, ha sido la excusa para quitar importancia a los hechos, definirlo como algo aislado y puntual, sin contenido ideológico ni político. Una gamberrada sin más por parte de unos chavales que venían de fiesta algo borrachos. Pasarán por alto que mientras le propinaban toda suerte de puñetazos y patadas al comandante le dirigían calificativos como “fascista” o nostálgico de Francisco Franco. Ya saben, lo habitual cuando alguien sin motivación ideológica se emborracha: Agredir a alguien tachándole de franquista. Nos toman por idiotas.

La realidad es que los agresores orbitan en la extrema izquierda y que los primeros en salir en su defensa han sido, oh casualidad, asociaciones y partidos pancatalanistas. Se está cumpliendo lo que algunos ya advertíamos hace más de 15 años: La progresiva radicalización de la sociedad, resultado de la pérdida progresiva de los principios y valores que garantizan la pacífica convivencia en una sociedad abierta unida a un sistema de enseñanza en el que se educa en el odio a España y a los valores democráticos que emanan de una Constitución vapuleada hasta al infinito desde los sectores nacionalistas que controlan la educación, catalanistas en Baleares.

Hace 20 años hubiera sido inimaginable este nivel de violencia al más puro estilo batasuno en Mallorca. En cambio, ahora tenemos un gobierno balear sostenido por neocomunistas del que forma parte un partido político proetarra que se define como la marca de BILDU en Baleares, que se alegra por la excarcelación de terroristas como Otegui, que se solidariza con un condenado por enaltecimiento del terrorismo como el tal Valtonyc, y que no condena la agresión a un militar español. Ni MES, ni la presidenta socialista Armengol, ni ningún miembro de su ejecutivo la condenan. Antes era inimaginable. Ahora el comunismo y el separatismo pancatalanista lo han hecho posible. En nuestra mano está revertir esta decadencia, empezando por arrebatar el control del sistema de enseñanza a los adoctrinadores en el odio.

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