Según la tradición católica, desde que Cristo resucitó hasta su ascensión a los cielos pasaron 42 días. Ese es el título de laprofunda investigación realizada por Miguel Lorente Acosta, (Karras, 2007), que he vuelto a leer estos días. Con rigurosidad científica y basado en las fuentes conocidas, el autor analiza desde la causa mortis del Cristo por crucifixión, hasta la resurrección o resucitación. Esta última hipótesis, muy estudiada por forenses de todas las religiones del mundo, por las distintas hipótesis que plantea la Sábana Santa, hasta llegar a la despedida de Jesús a sus apóstoles y la leyenda de la subida al cielo. La razón y la religión son las dos columnas de la inteligencia del ser humano. Solo los humanos somos capaces de creer en algo que no se puede percibir con los cinco sentidos. Y solo los humanos somos capaces de pensar y razonar sobre lo que consideramos divino. Cuanto más piensa, estudia, conoce y debate el hombre, más se acerca a Dios. En nuestro caso, a ese Jesús del madero y al que anduvo en la mar. Es la letra de la más famosa de las saetas. Poema de Machado que musicó Serrat y que es de interpretación obligada en cualquier procesión de Semana Santa. El Jueves Santo, en la procesión del Cristo de la Sangre, volví a escuchar la versión para agrupación musical. Y afirmo que las versiones de este año han superado con notable alto las de los años anteriores. Enhorabuena a los directores de estas agrupaciones y a sus músicos, que han alcanzado una calidad que merece ser destacada.
La saeta es un cántico tradicional andaluz que define a la España más popular. Un cántico que resalta la muerte, el sufrimiento y también la esperanza. Estos días, en toda Andalucía, en las procesiones en las cuales han participado legionarios, se ha vuelto a escuchar “El novio de la muerte”: Soy un hombre a quien la suerte/ hirió con zarpa de fiera. Soy un novio de la muerte/ que va a unirse en lazo fuerte/ con tan leal compañera. Emocionan los cánticos que nos recuerdan nuestro propio pesar. Nuestros problemas, nuestras debilidades, nuestros miedos y nuestros demonios y fantasmas que no nos abandonan ni a la hora de la muerte. Como a Jesucristo. Y esa es la gran diferencia entre el cristianismo y el resto de religiones que se mantienen hoy en el mundo. Solo Cristo sufrió y murió por nosotros.
De canciones a cánticos. Los que se cantan en todos los partidos de futbol. Ahora, los del público en un partido de selecciones se están utilizando desde la izquierda para seguir vendiendo su relato. Los que canten cualquier canción que ensalce a España, son delincuentes y fachas, fascistas e hijos de puta. Hay canciones e himnos que están prohibidos en algunos países del mundo. Por ejemplo, en España, todos los cánticos que estuvieron vinculados a la represión franquista: Volverá a reír la primavera/ que por cielo, tierra y mar se espera./ Arriba escuadras a vencer/ que en España empieza a amanecer. Y en muchos países está prohibida la Internacional: Agrupémonos todos/ en la lucha final/ y se alzan los pueblos con valor/ por la Internacional.
De la muerte y resurrección a la lucha fratricida. No hemos aprendido nada. Solo nos queda la letra de Bowie, que en "Odisea espacial" deja al mayor Tom paseando por el espacio: Estoy flotando aquí alrededor de mi lata/ Lejos de la luna/ El planeta Tierra es azul/ Y no hay nada que pueda hacer.



