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De los impresentables y demás hierbas (y 2)

sábado 08 de abril de 2017, 01:00h
“Cabrum” es un viejo vocablo de la rica lengua española con una pluralidad de aceptaciones. Ahora que se acerca la Semana Santa es bueno recordar que a principios del siglo XX y con la creación de nuevas cofradías organizadas, se formó un grupo de penitentes libres que son la herencia de aquellos cofrades pertenecientes a la antigua cofradía del Santísimo Cristo de La Sangre, que hoy son conocido popularmente como “Es Cabrum o también el tercio”, y que desfilan con sus multicolores vestas penitenciales, detrás de todas las cofradías penitenciales pertenecientes a parroquias, grupos religiosos, colegios, etc, podríamos decir que, de alguna forma, son la herencia de aquella Semana Santa que nació en el Siglo XVI.

Llamar a una persona “cabrum”, por otra parte, es para decir de ella que tiene un comportamiento perverso, grosero, que es un inculto.

Se le llama también “cabrum” a la manada heterogénea formada por cabras, cabritos, chivatos, ovejas, carneros, vacas, terneros, caballos, yeguas.

Y parafraseando la desorganización, los diferentes componentes de estas manadas, la algarabía propia del grupo de “cabrum”, y humanizándola, hay otra aceptación que es la de un grupo sin orden ni concierto que está a las órdenes de un mandamás político y que solo sirve para aplaudirle, para alabarlo, arroparle en las fotos de propaganda personal cuando aquellos quieren demostrar que tienen gente que cree en ellos, son los militantes y simpatizantes que solo sirven para llenar recintos en los mítines, para pegar carteles, para pasearse en su propio coche con la megafonía del partido, para repartir propaganda electoral, y multiplicar las consignas partidistas en las redes sociales, cuando la mayoría de veces, si les preguntas que significa lo que están publicitando, no tienen ni la más zorra idea de lo que están hablando.

Por similitud se les llama “cabrum” a todas las personas que sin tener ni idea de lo que están hablando pontifican, aleccionan, dan consignas; se les llama a los políticos que con pocos luces (o ninguna), que sin oficio, ni beneficio, que siendo más corto que las mangas de un chaleco, se las dan de sabio, de eruditos, de sabelotodo.

Tenemos un montón de ejemplos que no voy a recordar, para no aburrir al lector, y porque todos conocemos montañas de ejemplos de políticos de nuestra tierra y de allende nuestra tierra que cuando se les calienta la boca, sueltan la aberración, la parida, la tontería más grande y que siempre tendrán un cabrum que le alabará la salida, por desdichada que sea.

Desde la desdichada y extemporánea manifestación de Antonio Noguera, sobre el alquiler turístico en Palma, que ha demostrado que su paso por la concejalía de Urbanismo de Palma no le ha servido para aprender nada, pero nada de nada, que sigue llevando el pelo de la dehesa pegado al cuerpo, a pesar de ser su segunda legislatura. Manifestación que a las primeras de cambio ya ha cambiado por otra igualmente desafortunada porque ¿Qué parecido tiene Amsterdam y Palma?, ¿Son intercambiables las normativas?, ¿porqué no dejar abrir tres meses y medio?, ¿o sólo un mes?, tiene menos criterio de Abundio, y tampoco es de los que elevan el listón intelectual de nuestros políticos.

Hasta el embrollo de las contrataciones, cuya única preocupación en el seno del Pacto es encontrar una explicación pausible que salve el cuello al vicepresidente del govern y que el cabrum se crea a pies juntillas.

Se ha empleado un sistema de contratación, mediante la fórmula de contrato negociado sin publicidad, (el simple nombre ya suena mal “sin publicidad”) y, ¡oh milagros de la naturaleza! Se han adjudicado a dos consultorias del ex.jefe de la campaña electoral de Més, del año 2015, Jaume Garau, que al parecer manejó información privilegiada.

Es de destacar que la normativa aplicable a estos contratos establece que no es correcta la práctica de utilizar el procedimiento negociado para adjudicar contratos únicamente con base en los precios ofertados por los licitantes en primera instancia. Formalmente sería necesario, si únicamente interesa el precio, ofrecerles la posibilidad de mejorar su oferta económicamente. Para ello debe hacerse constar en los pliegos que el precio ofertado es tanto criterio de adjudicación como elemento de negociación. Tanto el Informe 48/09 de la JCCA del Estado, de 1 de febrero de 2010 como la jurisprudencia comunitaria ha recogido la excepcionalidad de este procedimiento (SSTJUE 13 de enero de 2005, de 11 de marzo de 2005 y de 8 de abril de 2008, asuntos c-84/03, c-26/03 y c-337/05 respectivamente) y que la ausencia de negociación supone una causa de nulidad de pleno derecho prevista en el art. 62.1.e) de la LRJPAC,(Ley de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común).

En lugar de poner el acento en quién la hace la paga, la Armengol, que como he dicho ya reiteradas veces traga hasta la última gota con tal de conservar el sillón presidencial, está buscando resquicios que sirven para salvarle el culo a Biel Barceló.

Quedará sin contestar: ¿Cómo pudo el adjudicatario tener información privilegiada sobre las contrataciones?, ¿Porqué se empleó este tipo de contratación tan poco transparente?,¿Hay más adjudicaciones realizadas por el mismo método?, ¿Se han dividido adjudicaciones ilegalmente para poder realizar las adjudicaciones a dedo?,¿Qué diferencia hay entre lo que hace el Partido Popular y ha estado haciendo Més?, ¿ Porque si la norma dice que el procedimiento negociado, ya sea con o sin publicidad, es un procedimiento de adjudicación de contratos excepcional que sólo es de aplicación en los supuestos determinados en la Ley y sólo en aquellos, este partido la usa a troche y a moche?, ¿Hay contratos de estos también gestionados por el PSIB.PSOE?

Se está preparando un estúpido y tupido velo para que todo esto quede en aguas de borrajas y sigan campando por sus respetos los sobrecogedores actuales.
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