Puede que Lekic sea el tipo de delantero centro solicitado por Fernando Vázquez, no lo sé, pero sin duda no es el que hubiera deseado la mayoría silenciosa de la afición mallorquinista. Ya es sospechoso que te lo ceda un rival que va a competir con los mismos objetivos del Mallorca y que, además, ya ha experimentado con él la pasada temporada, pero empecemos repasando el historial del serbio, ya de 31 años, desde su desembarco en el fútbol español.
Su primera parada fué Pamplona. Temporada 2010-11, titular en 5 partidos y una tarjeta con 2 goles. No mejoró sustancialmente en la segunda, en la que marcó 4 a lo largo de 19 partidos, de ahí que se marchara una temporada a Turquía, de donde le repescó el Sporting en la 2013-14. Fue su última buena temporada en España, con 36 participaciones y 12 dianas. Picó el Eibar, pero allí no se estrenó ante la portería contraria y emigró a la India. Respondió finalmente a la llamada del Girona, 5 tantos en 16 partidos, de donde le han rebotado para acá.
Que cada cual saque sus propias conclusiones, pero en el mejor de los casos no se puede hablar siquiera de una inversión. En todo caso de una apuesta incierta de cara a la galería, lo que priva en estos tiempos, para que nadie diga que no se ha fichado a un “nueve”. Ahora bien, si el club de segunda que cuenta con más ojeadores de la categoría, es todo lo que puede fichar, ¡apaga y vámonos!.
Aquellos que piensen que mis artículos deslizan el más leve antimallorquinismo o la menor animadversión personal, no solamente se equivocan sino que muestran una escasa amplitud de miras. Cada una de mis opiniones se acompaña de argumentos que pueden admitir otros puntos de vista, pero se basan en realidades. Y más allá de la pertinente calificación deportiva, que ya se verá, la incorporación de Dejan Lekic pone en evidencia la precaria situación económica del club, alimenta las dudas respecto al proyecto de Robert Sarver y plasma con absoluta claridad que los veinte millones invertidos no eran precisamente una garantía de futuro y mucho menos de presente, si es que queda alguno en caja.







