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Demasiados rebrotes

viernes 03 de julio de 2020, 00:00h

Una vez superada la fase crítica de la pandemia y acabado el estado de alarma, preocupa la aparición de rebrotes de coronavirus en no pocos lugares de todo el país. Trece comunidades están afectadas por algo más de cincuenta rebrotes, de los que una docena han sido calificados de graves por parte del Ministerio de Sanidad.

En Baleares, hay detectados actualmente tres rebrotes: uno en La Vileta en Palma, otro en Inca y un tercero en Ibiza. En La Vileta, la Conselleria ha confirmado cinco personas que dieron positivo, mientras otras 21 con las que tuvieron contacto están siendo monitorizadas. El popular barrio es foco de preocupación para los vecinos, especialmente para las personas mayores que frecuentan el centro de salud donde se localizó el primer positivo.

En Inca, por su parte, este jueves se comunicaba la existencia de tres casos y 12 contactos estrechos sobre los que se extrema la vigilancia. Hace una semana, la capital del Raiguer ya concitó la preocupación tras el positivo de dos miembros de la brigada municipal de mantenimiento, de la que otros cinco quedaron en aislamiento como medida de prevención. Por último, en Ibiza el nuevo brote afecta a un mismo entorno familiar y suma ya nueve casos positivos y 16 contactos en seguimiento.

Todos estos rebrotes se producen junto a otros muchos a lo largo de todo el territorio nacional. Muchos se producen en entornos familiares, reuniones con demasiados asistentes o lugares de trabajo reducidos o que obligan a un estrecho contacto (explotaciones agrícolas, mataderos, centros sanitarios...). Sin embargo, junto a estas situaciones más difíciles de gestionar, se producen otras que únicamente son atribuibles a la desconcertante despreocupación de muchos ciudadanos.

Muchas actitudes se han relajado tras en final del estado de alarma. El uso de la mascarilla y el mantenimiento de la distancia de seguridad es excesivamente discrecional en la práctica cotidiana de demasiados ciudadanos. Asimismo, es cada vez más habitual la asistencia masiva -y sin ningún tipo de control- a festejos populares, celebraciones deportivas o fiestas sin permiso.

Actitudes de este tipo ponen en riesgo lo conseguido durante meses por el esfuerzo de todos, por lo que es justo hacer un llamamiento a la sensatez y la prudencia. Rebrotes seguirá habiendo hasta que no se encuentren remedios clínicos a la enfermedad, pero que tengan un mayor o menor alcance o una mayor o menor gravedad dependerá en buena parte de las actitudes particulares de todos nosotros.


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