Si no prima el interés partidista y se impone la altura de miras, la visión de Estado y el interés general, deberíamos iniciar en breve una nueva legislatura con un gobierno estable a través de un acuerdo PP y PSOE.
Con el inicio de esta legislatura una de las prioridades políticas debería ser derrotar al nuevo comunismo populista exhibiendo sus miserias, sus mentiras, su inconsistencia, y la amenaza que constituye para la pervivencia de España como nación de ciudadanos libres e iguales.
Unas terceras elecciones, además de suponer un desastre interno y un descrédito internacional, podrían insuflar a los extremistas oxígeno ahora que están medio ahogados. PP y PSOE deben tener la suficiente altura de miras para que sea posible llegar a algún tipo de pacto que no sólo permita la constitución de un Gobierno, sino que asegure un calendario de reformas, como mínimo, a medio plazo. Reformas difíciles con los actuales dirigentes de las fuerzas con representación parlamentaria, pero deseables, y necesarias para recuperar mucha de la confianza perdida en nuestro sistema democrático-constitucional.
Reformas económicas y políticas, que solucionen algunos de los grandes problemas de España, esos que utilizan demagógicamente los populistas para conseguir buenos resultados electorales. Gracias, en gran medida, a la irresponsabilidad de algunos medios de comunicación. Todo hay que decirlo.
No es el momento de rechazos personales, que, por muy comprensibles que sean, están fuera de lugar tras el 26-J. Pocos articulistas han sido tan críticos con Mariano Rajoy como el que les escribe pero lo cierto es que ha salido bastante reforzado de la última cita electoral, por lo que él debería ser el presidente. Sin perjuicio de posteriores congresos de partido, abiertos. Otra vez, sería lo deseable. Los demás partidos deberían asumirlo y, en vez de obcecarse, intentar negociar para forzar las reformas que precisa la Nación.
La amenaza comunista sigue ahí. Y ya sabemos lo que sufre la sociedad cuando alcanzan el poder. No podemos dar otra oportunidad a los liberticidas.



