Los robos vendría produciéndose desde 2018 y las investigaciones se iniciaron cuando la Policía Nacional en dicha localidad se enteró de que una misma persona estaba vendiendo y empeñando joyas de todo tipo sin que quedara claro la procedencia de las mismas.
Según la policía, las investigaciones han sido complicadas pues faltaban denuncias de las víctimas aunque las sospechas iniciales se basaron en que las joyas debían proceder de diferentes domicilios y, probablemente, de herencias en las que los herederos desconocían su existencia o no constataron su robo.
Así, se logró identificar a una de las víctimas quien informó de que al fallecer su madre recogió las joyas pero no hizo inventario alguno, por lo que no echó en falta algunas de ellas.
Localizar a esta víctima permitió a los agentes conocer la identidad de la persona contratada para tareas de limpieza en los años posteriores al fallecimiento de la madre y hacer comprobaciones en otros domicilios donde la empleada hubiera trabajado.
Las investigaciones desarrolladas han permitido localizar un total de cinco víctimas y cuatro lotes de joyas con un total de veinte piezas intervenidas.