Los hechos ocurrieron el pasado 25 de marzo cuando una persona contactó con la Policía Nacional para informar de que una finca situada en una parcela había sido ocupada ilegalmente.
Tras recibir el aviso, una patrulla se dirigió al lugar indicado, donde dieron con una construcción cuyo acceso había sido tapiado con tablones que, según el denunciante, habían sido colocados por desconocidos esa misma mañana.
Los policías comenzaron a vocear hasta que apareció un hombre de origen árabe que abrió la puerta y explicó a los agentes que llevaba residiendo allí más de un mes junto a la familia de su tío.
Los agentes identificaron a otras cuatro personas, todas de una misma familia y entre las que se hallaba una menor de edad. Una de ellas explicó que habían pagado 3.000 euros a un hombre para poder ocupar la vivienda aunque no pudo aportar dato alguno sobre este él.
Mientras tanto, otra patrulla contacto telefónicamente con la dueña de la vivienda, quien informó que la vivienda es de su padre y que es utilizada como segunda residencia los fines de semana y durante el verano y que la ocupación se debió de consumar después del domingo ya que ella estuvo ese día allí.
Por todo ello, la policía detuvo por allanamiento de morada a la familia.







