La primera intervención tuvo lugar durante la madrugada del pasado 6 de julio en la zona del Estadio Balear, donde varios ciudadanos alertaron de que un hombre estaba fracturando las lunas de diversos vehículos y portaba objetos en las manos.
A su llegada, los agentes localizaron tres coches con las lunas reventadas, más otros tres que habían sido forzados.
El sospechoso, que coincidía con la descripción aportada por un testigo, fue arrestado en las inmediaciones portando varias pertenencias ajenas, como unas pinzas de batería, un botiquín y una almohada de viaje.
El hombre reconoció haber roto los cristales.
Cuatro días después, durante la madrugada del 10 de julio, el mismo individuo fue detenido de nuevo en la barriada del Coll d’en Rabassa.
En esta ocasión, fue sorprendido tras romper la ventanilla de varios coches.
Un testigo lo vio fracturar el cristal de un vehículo antes de huir del lugar.
Tras una batida por la zona, el sospechoso fue localizado y, al ser identificado, reconoció de forma espontánea los hechos.