Portocristo. La existencia de estas cuevas data de tiempos inmemoriales, si bien no habían sido nunca exploradas turísticamente, ya que la primera exploración científica y rigurosa data de 1896 y se debe al archiduque Luis Salvador, quien encargó el trabajo al espeólogo Eduardo Martel. Adquiridas en 1922 por Joan Servera, quien las adecuó para que pudieran ser visitadas por el público, constan de cuatro grutas comunicadas entre sí: la cueva de los franceses, la de Luis Salvador, la Blanca y la Negra. Con un recorrido de aproximadamente un kilómetro, están formadas por el mar y se cree que son del período miocénico. En su interior se encuentra uno de los mayores lagos subterráneos del mundo, el Martel, sobre el que se ofrecen conciertos de música clásica. La iluminación, proyectada por el ingeniero Carles Buïgas en 1934 resalta su belleza. Reciben una media anual de un millón de visitantes. Están abiertas durante todo el año.





