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Dudacionistas

Por José A. García Bustos
sábado 02 de octubre de 2021, 10:22h

Sin duda no hay progreso, decía Darwin. Incrédulo, dubitativo, descreído son algunos calificativos que existían a los que dudaban. Ahora se les une el de dudacionista, surgido en defensa ante el término despectivo “negacionista”.

Fomentar la duda o el espíritu crítico en los demás es una habilidad que siempre he defendido. En multitud de ocasiones he alentado a los docentes a inculcarlo a sus estudiantes desde pequeños. Siempre que enseñes, enseña a dudar de lo que enseñes, decía Ortega y Gasset.

Si dudar es bueno porque fomenta la investigación, la reflexión y la búsqueda de la verdad, no debería estar mal visto dudar antes de decidir si vacunarse o no. A fin de cuentas estamos hablando de nuestra salud, con posibles riesgos graves tanto si lo haces como si no.

La gran mayoría de dudacionistas que conozco no son ni negacionistas (admiten que existe un virus aunque no piensan que el vector de transmisión haya sido un pangolín o un murciélago) ni tampoco son antivacunas (tienen completa su cartilla de vacunación e incluso la de sus hijos) sino que dudan de esta vacuna. Negacionistas o antivacunas son los descalificativos más suaves por quienes defienden a ultranza la inoculación masiva.

Las dudas de los dudacionistas son compartidas por muchos otros colectivos. Por ejemplo, por 77.000 sanitarios en España. O también por 3.000 físicos y científicos médicos internacionales, firmantes de la “Physicians Declaration”, una alianza que ha condenado las políticas relacionadas con la COVID calificándolas como crímenes contra la humanidad. Es significativo que el principal exponente de esta declaración es el Dr. Robert Malone, inventor del RNA mensajero, técnica empleada en algunas de las vacunas actuales.

Las dudas también las comparte el prestigioso abogado alemán Reiner Fuellmich, quien ganó el proceso judicial a la todopoderosa Volkswagen por la manipulación de los catalizadores de sus vehículos diésel. Este abogado es el exponente de varios bufetes de varios países en un proceso judicial contra organismos como la Organización Mundial de la Salud.

Afirma haber recabado información que le lleva a la conclusión de que la pandemia es un fraude basado en pruebas PCR que no fueron diseñadas para este fin y que la inoculación masiva de la población mundial con productos experimentales constituye una serie de crímenes de lesa humanidad. El propio abogado alemán afirma que si hace un año le hubieran calificado de negacionista se habría reído pero dice haber visto evidencias irrefutables que le han hecho pensar que todo es un montaje. El tiempo y los jueces dirán.

Esta semana el propio Ministerio de Sanidad español ha acrecentado de manera importante las dudas. En respuesta a una petición de la asociación Liberum, ha admitido que “no dispone de cultivos del SARS-CoV-2 y no tiene un registro de los laboratorios con capacidad de cultivo y aislamiento para ensayos”. Tal cual.

Este reconocimiento es tremendo. El tema de los cultivos de virus ya no es el campo de médicos ni sanitarios sino de biólogos. Veamos qué dicen.

Almudena Zaragoza, portavoz de Biólogos por la Verdad, fomenta las dudas al afirmar que no hay una relación causal entre la secuencia genómica del virus que tienen en la base de datos proveniente de Wuhan que sirve de referencia del SARS-Cov-2 y la enfermedad.

Dice esta asociación que la secuencia de virus original (código escrito sobre el que se comparan futuras detecciones) se parece mucho, a veces coincide, con los coronavirus humanos que son endógenos, es decir, los que viven dentro de nosotros pero se expresan a modo de ARN cuando tenemos, por ejemplo, un catarro común.

Afirma que la metodología empleada actualmente no es adecuada al no haber usado células respiratorias sanas de adultos para replicar el virus en cultivos sino en células embrionarias o cancerígenas que, de por sí, ya se dividen sin parar. Entonces no es el virus el que se replica sino las propias células las que, por su naturaleza, se dividen. Según ellos, esta práctica supone forzar modelos teóricos. Hablan de un engaño de la virología moderna que está demostrado pero aún no se quiere reconocer. Si se reconociera el engaño, provocaría el cierre de las farmacéuticas.

También ha confirmado esta semana el Ministerio de Sanidad que la PCR, por sí sola, no es suficiente para diagnosticar la enfermedad. Esto es muy grave porque la mayoría de gobiernos mundiales han condicionado y está condicionando nuestras vidas según el resultado de las PCR: desde tener que confinarte hasta provocar el cierre de negocios.

Según Biólogos por la Verdad, todo positivo en PCR requiere una confirmación, es decir, se debe ver crecer ese patógeno cultivado en una placa PETRI. Sobre el SARS-CoV-2 no se está llevando a cabo ningún cultivo porque el propio Ministerio reconoce que no tiene cultivos. Por tanto, el propio Ministerio no puede asegurar que esas personas que dan positivo tengan su origen en ese virus. Es decir, no puede realizar un nexo causal entre la enfermedad y el SARS-CoV-2.

Como el Ministerio de Sanidad español, ningún gobierno del mundo ha reconocido tener partículas virales aisladas de ese virus.

Según Biólogos por la Verdad, todos los cierres, confinamientos y muertes provocados por la COVID-19 sin esta relación de causalidad con el virus, abre la puerta a una gran incertidumbre y vías legales. En el terreno jurídico, el nexo causal es muy importante porque permite establecer los hechos susceptibles de ser considerados determinantes del daño. Es imprescindible demostrarlo para reclamar daños. Según Biólogos por la Verdad, en todas las decisiones llevadas a cabo en la pandemia, la relación causal se quiebra.

Luego están los que aun perteneciendo a todos los colectivos y siendo mayoría en número no dudan de nada y desmienten a los dudacionistas.

Ante tanta controversia y dudas de profesionales, entiendo las dudas de parte de la población. Que cada uno haga su propia investigación y tome decisiones.

Dijo el filósofo Immanuel Kant que la inteligencia de un individuo se mide por la cantidad de incertidumbres que es capaz de soportar. Para Kant una persona que duda es una persona inteligente. Para José Sacristán, Ana Rosa Quintana y Federico Jiménez Losantos es un necio. Ustedes verán con qué opinión se quedan.

Los dudacionistas merecen todos mis respetos, acaben vacunándose o no tras su periodo de reflexión y duda.

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