ECONOMÍA | SI ATACAN PORTUGAL HABRÁ QUE FINANCIAR SU SALVACIÓN

Por qué toda Europa está en riesgo de crack

El Banco Central Europeo, que ya había intervenido este lunes en los mercados para comprar deuda griega, portuguesa e irlandesa, volvió a hacer lo mismo ayer martes, con lo que, a última hora de la mañana logró reducir la presión sobre Portugal y, en paralelo, sobre España. Pese a esta suavización de la presión, está produciéndose un problema adicional en Bélgica, donde su gran deuda pública y la ausencia de gobierno durante muchos meses, ha disparado el coste de sus bonos. En todo caso, así como se afirmaba que Irlanda, sin duda, tenía que caer, hoy no parece que haya en Europa la misma disposición a dejar caerse a Portugal. Y no por cariño hacia nuestros vecinos, sino porque el problema empieza a adquirir dimensiones colosales que intentaré explicar. Los gobiernos, esta vez incluyendo al alemán, afirman que Portugal no va a tener problemas y que no será necesario un rescate. Pese a ello, algunos expertos hablan claramente de que Portugal ya es insolvente, que no puede pagar el coste de su deuda. Y advierten sobre el embrollo en el que estamos metidos. Portugal, efectivamente, podría no tener problemas financieros si la situación fuera de forma permanente la que venía siendo hasta ahora. Sin embargo, si los mercados, porque no creen en la veracidad de sus datos, porque empiezan a desconfiar de su capacidad para recomponer su economía, o por cualquier otro motivo, deciden mantener un tipo de interés alto para sus bonos, entonces sí que habrá una crisis. Pero el problema ya no será Portugal. El problema entonces será Europa. Porque, si los mercados atacan a Portugal, entonces Europa tendrá que financiar su salvación. Si no fuera así, posibilidad que hay que descartar, España, su banca, que es la primera acreedora de Portugal, pagaría las consecuencias, teniendo que afrontar una crisis sin precedentes. Pero, si Europa rescata a Portugal, el fondo de rescate creado para disuadir a los especuladores se quedaría casi sin recursos para demostrar su poder, por lo que habrá que volver a ampliarlo. Y entonces empiezan los problemas más generales. ¿Quién en Europa tiene el dinero suficiente para nutrir un fondo capaz de rescatar a España, por ejemplo? Sólo Alemania y Holanda podrían afrontar esta crisis poniendo su cuota sin que su solvencia se viera afectada. Pero, naturalmente, España, si tuviera que poner más dinero, sufriría un sacudón tremendo y lo expertos vaticinan que la propia Francia se vería en la situación de perder su calificación financiera, su AAA rating. Obsérvese que ampliar el fondo de rescate, para evitar que otros países caigan, supone que todos los países europeos tendrían, uno a uno, que pedir dinero prestado para afrontar este gasto. Como sucedió con España que, acosada y ella misma en crisis, tuvo que endeudarse adicionalmente para ayudar a Grecia e Irlanda para que ellas pudieran pagar a los bancos que son los mismos a los que ha tenido que acudir España. Una paradoja. Alemania y muchos expertos -ayer mismo lo decía el máximo ejecutivo del Barclays- abogan porque se deje caer a alguien y quienes han prestado el dinero pierdan lo que han prestado. Lo que ha sucedido siempre. ¿Qué pasaría? Pues pasaría que, si esto ocurre, España se vería ante un nuevo problema porque son sus bancos los primeros acreedores de Portugal. Entonces, el sistema financiero español entraría en crisis, llevándose por delante a los bancos. En ese caso, el estado debería intervenir para salvarlos, lo cual exigiría recurrir al crédito porque no tenemos dinero para hacer frente a un problema así. Esto, a su vez, pondría a España al borde del abismo, lo cual pondría en riesgo a la banca de Francia, principal acreedora de España, arrastrando a más y más agentes. Es decir: sólo queda elegir entre malo (endeudarse para rescatar a los países débiles) y peor (endeudarse para salvar a nuestros sistemas bancarios, en quiebra por el impago de países en crisis). Portugal sigue y seguirá resistiéndose a aceptar una intervención europea porque eso no mejoraría su situación: no bajaría los precios de su deuda, como no ha sucedido con Irlanda o con Grecia, lo cual convertiría al país en un caos: por un lado debería aplicar las medidas salvajes de reducción de gasto que impondría Europa y el Fondo Monetario Internacional y, por otro, tendría que seguir pagando por su deuda unos tipos de interés prohibitivos que la Unión Europea también aplica a su tramo. En todo caso, el panorama europeo está cambiando porque si Grecia e irlanda eran relativamente manejables, Portugal, que también lo es, supone abrir la puerta a una crisis española, asunto que ya empieza a ser un riesgo de primer orden para Alemania, para Francia, para la eurozona y hasta para el mundo entero, como ha demostrado la intervención de China en favor de España. Es la única esperanza ante un panorama horroroso.

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