En invierno nos quejamos por frío y ansiamos el verano, y cuando llega julio ya no podemos con el sofocón y los turistas y suspiramos por el fresquete. ¡El caso es quejarse!

En invierno nos quejamos por frío y ansiamos el verano, y cuando llega julio ya no podemos con el sofocón y los turistas y suspiramos por el fresquete. ¡El caso es quejarse!