La invasión de notas de prensa de cariz partidista, tendenciosas por naturaleza, la dispersión de fuentes, la comunicación de “photocall” y el aluvión de información interesada, dificulta la aproximación realista y con perspectiva a la situación de los distintos sectores productivos y las administraciones. En este sentido, la falta de información reglada y rigurosa, en el ámbito de la salud sonroja. Los comunicados oficiales, en demasiadas ocasiones, tienden más a influir que a informar. En algunas ocasiones buscan directamente confundir.
Con facilidad se desvían los temas importantes relacionados con la salud de la población y la evolución de los indicadores asistenciales hacia titulares económicos. Cuando no al autobombo. Donde se debería hablar de salud se habla de dinero. Los espacios destinados a tratar aspectos generales de información sanitaria de interés general se rellenan con mensajes de naturaleza publicitaria. Iniciativas mostradas como innovadoras se presentan periódicamente y otras como pioneras cuando somos la última comunidad autónoma en aplicarlas. Una parte significativa de los galardones y reconocimientos se encuadran en una selecta red de intereses personales, negocios y puertas giratorias, consultoras y amistades.
Ayer se presentó la memoria del CES correspondiente al año 2017. El CES, después de cinco años, ha presentado nuevamente su informe sobre la economía, el trabajo y la sociedad. Incluye un capítulo sobre calidad de vida y estado del bienestar en el que se desarrolla un amplio espacio para la salud. Una amplia muestra de los recursos sanitarios y de los macro resultados asistenciales. Un instrumento que busca la transparencia y el rigor es bienvenido en un escenario de clientelismo pseudo delictivo.
En el ámbito de la salud destacan los niveles de financiación sanitaria en la media nacional. Se puede apreciar que los gastos fueron progresivos hasta en la época de crisis. Se visualiza el papel significativo de la sanidad privada. Que las inversiones actuales obligan a un esfuerzo en la mejora de la accesibilidad y la necesidad de vincular las nuevas partidas a un plan de salud con objetivos claros y diáfanos. Más que dinero, que también, ha faltado impulso, compromiso y competencia. En definitiva, en orientar los esfuerzos a las necesidades reales de los pacientes.
EL padre de la arquitectura del documento, la definición de contenidos y del consenso en la redacción sigue siendo el brillante y discreto Fernando Navinés, al frente de un equipo funcionarial reducido. El área de salud ha sido dirigida por el Dr. José María Vicens. Enhorabuena por el trabajo bien hecho.



