Los entendidos o aquellos que presumen de serlo, no se ponen de acuerdo a la hora de dar con la clave de confeccionar un equipo para ascender. Unos insisten en que para competir en segunda división tienes que hacerlos con futbolistas de la misma categoría y otros, en cambio, prefieren una plantilla de Primera capaz de imponer su superioridad técnica. Hay ejemplos que avalan ambas hipótesis: el Eibar y el Betis. la realidad es que no existe una fórmula mágica y que un conjunto de futbolistas que solo corran ofrecen pocas garantías de éxito. El Mallorca subió con un plantel en el que militaban Stankovic, Galca, Marcelino o Valverde, por citar a algunos de sus hombres más carismáticos.
Maheta Molango se cura en salud, igual que su nuevo director deportivo, Javer Recio, a la hora de anunciar fichajes, mientras en contraposición a su prudencia, Fernando Vázquez no deja de hacer referencia al máximo objetivo. Tal vez entre ambos se concita una divergencia de fondo y el suizo intente construir un club desde casi la ruina, mientras el técnico sólo piensa a corto plazo y en un grupo que le dé ocpiones muy serias de sembrar un hito en los últimos estertores de su carrera.
El problema de la reconstrucción es que el consejero delegado se ha mostrado partidario de conservar algunos muebles viejos y estructuras caducas, cuando lo que exigía la situación no era una reforma, sino una demolición. Vamos, como la del Lluis Sitjar que, ya que el Ebro pasa por Zaragoza, aprovechemos para decir que se puede complicar mucho ante la lógica inhibición del Ajuntament y a poco que los copropietarios reafirmen su probable intención de ponerse en pie de guerra debido a la factura que han recibido desde Cort.





