Uno de los hechos muy reconocibles del carácter menorquín lo encontramos en el saludo. Especialmente en el saludo que no nos conviene o apetece hacer en un momento determinado.
Un saludo “a la menorquina” es la clásica levantada de ceja ante la persona conocida que se acerca pero sin detenerse a saludar.
Pero puede darse el caso de que no podamos esquivar la situación y nos tengamos que detener alertados por la persona “incómoda”, que nos para en plena calle. Solemos responder. “Ep! no t’havia vist”. cuando esa expresión en realidad lo que quiere decir es Mierda! me has visto!







