El escándalo que han provocado las conversaciones desveladas por mallorcadiario.com sobre las intenciones del entonces secretario general de Podem, Alberto Jarabo, en 2015 para controlar IB3 como una estructura política con trabajadores afines, ha llegado este martes al Parlament. En la sesión de control, la diputada popular Maria Antonia Perelló ha interpelado al Govern sobre el tema, cuestionando la neutralidad e independencia de la radiotelevisión pública y demandando explicaciones sobre los planes del Ejecutivo en torno a la hoja de ruta que había diseñado Jarabo.
La contestación ha llegado por boca de la consellera de Cultura, Fanny Tur, quien, lejos de referirse en algún momento a la conversación del diputado de Podem, ha desplegado una batería de tópicos sobre la falta de neutralidad y la supuesta manipulación informativa de IB3 en la etapa en que gobernaba el PP. Toda manipulación hay que destaparla y, si se comprueba su existencia, censurarla. Pero no es de recibo desviar el auténtico debate que se estaba reclamando. En este caso, el Govern ha decido amparar las actuaciones del diputado Jarabo, tapando sus intenciones y eludiendo el debate público.
Para la tranquilidad de todos los ciudadanos de Balears, el Govern debería pedir explicaciones a Alberto Jarabo y censurar públicamente todo intento de control político de un ente público que los ciudadanos sostienen con sus impuestos.
Lejos de ello, la actuación de Fanny Tur ante el pleno del Parlament no contribuye a despejar las dudas sobre los auténticos objetivos que persigue el Govern en relación a IB3. Más bien al contrario: amparando la actuación de Jarabo el Ejecutivo se convierte en complice de sus planes y pone en entredicho toda la actuación desarrollada en la radiotelevisión publica desde entonces.





