Bien: acepto el argumento de Conxa Obrador, la diputada socialista del Parlament que este martes adujo que el Govern del PP tiene cerrada la caja del dinero y no la quiere abrir, pese a que está llena, no rebosante pero suficientemente nutrida para pagar las deudas que se niega a hacer efectivas; acepto también la afirmación de Francina Armengol de que los recortes se están haciendo por razones ideológicas, no por falta de recursos, una historia inventada por Bauzá. Si esto fuera así, tres cuestiones: primera, quién ha diseñado la estrategia política del Partido Popular: a quién se le ocurre hacer todos estos recortes, dejar de pagar, organizar todo este follón teniendo el dinero en la caja, justo antes de las elecciones, para hundirse en popularidad. Confieso que es una política difícil de entender y más en el partido que hasta ahora no había mostrado ningún remilgo en gastar sin restricciones, hasta en hacer un metro en el que no viaja nadie. Segundo, si las cosas son como dice Armengol y Obrador, tampoco me cuadra que el PSOE haga críticas al Gobierno del PP, precisamente cuando estas políticas de ahorros brutales favorecen a la oposición, muestran al lobo que hay debajo de la piel de cordero; denuncian que aquello del doberman era una minucia al lado de este PP insensible, avaro, tacaño, como el tío Gilito. ¿Por qué no dejarlos que, teniendo como tienen el dinero en un cajón, sigan retratándose ante los ciudadanos? Y, tercero, en este absurdo, permítanme que felicite a Antich por haberle dejado la caja del Govern llena a su sucesor, encima tras haber dejado de pagar a las escuelas concertadas, a los sindicatos, a los discapacitados, a los autobuses escolares o a los colegios públicos. Otro caso de alguien que no quiso gastar, que aceptó ser impopular en las elecciones de mayo, antes de desembolsar lo que debía y todo para que su sucesor tuviera liquidez. Como ven, mi punto de partida provoca chirridos por doquier. Yo, pues, me quedo con que estamos sin un euro, igual que el resto de España. Va a ser que los socialistas tendrán que aterrizar.





