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El insufrible postureo de Podemos

sábado 19 de septiembre de 2020, 11:29h
El Govern que preside Francina Armengol está integrado por tres partidos políticos de izquierdas que, a tal efecto, suscribieron los Acuerdos de Bellver el 21 de junio de 2019. Se trata del PSIB-PSOE, Unidas Podemos y Més per Mallorca. Muchos dirán que únicamente son dos los partidos y que en ese trío sobra Unidas Podemos, porque nadie percibe que estén en el Ejecutivo autonómico. En efecto, desde que se integraron en el Consell de Govern es difícil identificarlos con voz propia, lo que no evita que hagan esfuerzos para hacerse notar, lo que a veces resulta bastante ridículo.

El pasado martes, día que en Madrid el Gobierno presentaba su proyecto de ley de Memoria Democrática, el vicepresidente del Govern, Juan Pedro Yllanes, tuiteó: “Hoy, por fin, tras décadas de mucho trabajo, le damos el reconocimiento que merecen a las personas que lucharon por la libertad de este país #OrgulloDemocratico. Gracias a la Secretaría Autonómica de @JesJuradoSegui por hacer que Baleares haya sido pionera en ese reconocimiento”.

En Unidas Podemos son expertos en postureo y en atribuirse méritos ajenos, a falta de exhibir los propios. Yllanes atribuía a Jesús Jurado, secretario autonómico (o viceconseller, si lo prefieren) de Memoria Democrática y Buen Gobierno del Govern balear, de su propio partido (es decir, que se felicitaba a sí mismo) por algo que ni Jesús Jurado ni Podemos han hecho. En Balears hay un plan de fosas 2019-2020 que se aprobó el 6 de marzo del año pasado, cuando Unidas Podemos ni siquiera estaba en el Govern.

Unidas Podemos no debe atribuirse méritos ajenos ni mucho menos decir que Jesús Jurado es pionero en cosas que no inició él, sino otros. Lo que sí puede atribuirse con justicia es haber enchufado al frente de la Dirección General de Memoria Democrática a Marc Herrera Oliver, hijo de la presidenta de Memoria de Mallorca, Maria Antonia Oliver. Difícilmente no estará contenta esta entidad con todo lo que haga Jesús Jurado, que no es otra cosa que lo que figura en el plan acordado con multitud de colectivos y aprobado por el Govern cuando la consellera de Cultura era Fanny Tur.

Es cierto que vivimos tiempos donde es más importante lo que se cuelga en las redes sociales que lo que realmente sucede. Pero uno espera que los partidos políticos actúen con seriedad y responsabilidad, en lugar de comportarse como influencers. Al menos es lo que cabría esperar de un vicepresidente del Govern... pero siendo de Podemos está más pendiente del postureo que de trabajar de verdad.
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