Sé que mi queja, es una más de las que en estos días de desgracia, narran mejor y con más conocimiento de causa otros compañeros y articulistas, pero, también quiero expresar aquí, que siento como usted el horror de miles de personas que perecen en las aguas del Mediterráneo. Cadáveres y más cadáveres que llegan de África, un lugar saqueado por los blancos y donde malviven los negros que ahora tiñen el mar. El mar se tiñe de negro. Llegan muertos o exhaustos hasta nuestra orilla buscando otra vida y una oportunidad para vivir y participar en la mesa. Todos queremos hacer algo y no podemos más que gritar con ellos su desesperanza.
Tras las últimas tragedias, la Unión Europea dice que va a reforzar el Mediterráneo con más unidades de barcos y aviones. Inútil o casi inútil. Ellos seguirán llegando huyen del hambre y de la muerte. No podemos poner puertas al campo ni fronteras el mar, el mar no tiene fronteras mucho menos cuando se trata de alcanzar la orilla blanca del norte.
El mal se lo hicimos nosotros al abandonarlos a su suerte, al haber hecho incursiones en su territorio expoliando riquezas y enganándolos o haciendo simplemente las cosas mal como ha ocurrido en Siria y en otros lugares. El mal se lo hicimos cediendo tiempo y terreno, ocupado ahora por los jinetes apocalípticos de una falsa “primavera árabe” quienes, armados hasta los dientes por el hombre blanco están campando a su anchas, sometiendo al pueblo inocente, cortándole la yugular o empujándole al mar para que se ahogue.
El éxodo seguirá produciéndose, no acabará mientras los grandes desajustes entre el Norte y el Sur permanezcan. No podemos cerrar las puertas a los que huyen, pero el país de acogida tampoco pueden ser sólo España, Italia y pocos más.
Los políticos de uno y otro bando, en todo el Mundo, tienen que dejar sus “buenismos” y afrontar decididamente esta sangría. Perseguir a los mafiosos del tráfico de personas, dándoles su merecido en el mismo lugar de la tragedia.
El “Papa Blanco” clama en el desierto de un mar teñido de negro. No se cansará de repetir que es una vergüenza, lo dijo cuando” el horror de Lampedusa”. Lamentablemente lo seguirá repitiendo porque es la única “voz” que clama en este desierto del Mare Nostrum, donde continuamente siguen muriendo los hijos de Dios.



