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El ocio nocturno legal se defiende

martes 04 de agosto de 2020, 00:00h

Los cuerpos de seguridad que actúan en Mallorca han intervenido este fin de semana ante varias aglomeraciones de jóvenes que hacían botellón en plena calle; concretamente en Na Burguesa, Polígono Son Rossinyol, Parque de Sa Riera y Parque Wifi de Palma. En total, se han identificando hasta 262 personas y se han levantando 235 actas con propuesta de sanción.

El dato se repite cada fin de semana cuando la Policía Local, la Policía Nacional y la Guardia Civil se ven obligados a actuar en situaciones en las que no se respetan las más mínimas medidas de seguridad y se aumenta el riesgo de contagios por coronavirus.

Circunstancias como esta son repetidamente puestas de manifiesto por los empresarios del ocio nocturno, que siguen reclamando una reordenación de su actividad que no perjudique a los negocios legales frente a las concentraciones y botellones ilegales. Unos negocios legales que actualmente tienen su actividad muy limitada o directamente prohibida, a pesar de los protocolos elaborados en colaboración con el Ministerio de Industria.

La asociación nacional que agrupa a las empresas del sector señala que de los 483 brotes activos de coronavirus actualmente activos en España, solo 30 están vinculados a actividades realizadas en locales de ocio, lo que significa el 6'2 por ciento del total. El resto -que son la mayoría- son brotes producidos en entornos laborales, familiares, residencias o en fiestas y concentraciones ilegales que eluden cualquiera de las restricciones a las que están sometidas las empresas del sector que actúan dentro de la legalidad.

Los riesgos de contagio en locales cerrados son altos; por eso, el sector tiene establecidos protocolos de actuación que minimicen el peligro. Una prevención que no rige en las concentraciones ilegales, cada vez más habituales.

Flexibilizar la norma en los locales con licencia que tienen medios para control y, a la vez, endurecer las sanciones contra aglomeraciones ilegales y botellones que se han convertido en focos de propagación del virus son opciones lógicas que tienen las administraciones en sus manos. En las de los ciudadanos, jóvenes y menos jóvenes, está aplicar el sentido común reduciendo los riesgos y rechazando acudir a este tipo de concentraciones.


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