En la página web del Mallorca todavía se puede ver, al menos hasta hace un par de horas, la entrevista que publicaron sobre la renovación de Santi MIralles, el entrenador del Juvenil A que dimitió hace unas tres semanas. La versión oficial del club es que se negó a adoptar para sus chavales las mismas instrucciones que Vicente Moreno imparte en el primer equipo, cambiando el sistema de marcaje. Allá quien se lo crea. Otra explicación que circula es la de que convocaba a chicos de otros filiales como el Juvenil B o el San Francisco y después no los alineaba, lo que motivó que el nuevo coordinador del fútbol base le ordenara devolver a estos futbolistas a sus técnicos. Como ven y en cualquier caso, la culpa es del cesante porque en el club se hace todo bien, como acaba de expresar hasta el mismísimo Steve Nash durante su visita a la academia de Rafa Nadal. En un alarde de sinceridad añadió que “están aprendiendo”. En fin como si un médico de tercer curso hiciera prácticas con un enfermo grave.
Esta egregia figura del baloncesto americano ha decidido no estar presente en Alcoy el próximo domingo, tal como se había anunciado. No se sabe si ha cambiado de idea después de que le contaran que el anfitrión es ese equipo famoso por su implacable moral y haya decidido evitarse un disgusto. Lo verá por la tele en el “Player’s Lounge” o en su hotel, salvo que haya conseguido alquilar una vivienda turística totalmente legalizada. Conozco a un amigo que tiene una.
Seguramente creerán ustedes que son detalles sin importancia, pero a mi me suena a “vente conmigo Stuart, iremos a Mallorca, esta isla que Clint Eastwood no encontraba en el mapa; allí tenemos un club de soccer –¿te lo puedes creer?- nos damos una vuelta y para no aburrirnos demasiado nos ponemos a entrenar con ellos un rato, que eso a las gentes del lugar les encanta”.





