La llegada de un cachorro de perro o gato al hogar siempre es un motivo de alegría para la familia, pero para muchas mascotas es un momento de intranquilidad. Es la primera vez en su corta vida que se sienten indefensos, ya que están en un lugar todavía extraño, con personas desconocidas, sin la protección de su madre y sin la compañía de sus hermanos.
Desde el punto de vista del cachorro, los primeros momentos de su adopción constituyen una experiencia algo traumática. Hay que tener en cuenta que, sin que él comprenda por qué, es separado de su madre y la camada. Normalmente, es llevado en brazos por unas personas desconocidas a un coche, un lugar que se mueve, hace un ruido terrible y huele muy distinto a lo que él ha conocido hasta entonces. Al llegar a su nueva casa, se encuentra en un lugar extraño, que huele diferente, y que las personas que allí viven no paran de moverse, emitiendo sonidos extraños.
Al subir al coche por primera vez, es aconsejable que se coloque en el suelo, en una camita o manta, calmándolo frecuentemente, si se muestra nervioso, con suaves caricias. Es particularmente importante que si hay niños acompañando a los adultos, estén tranquilos y eviten movimientos bruscos y tonos de voz elevados.
Cuando lleguemos a casa, debemos tratar que ese primer día sea una experiencia lo más positiva posible. Pero antes es recomendable tomar las mismas precauciones que si fuera un niño pequeño:
Guardaremos todo producto nocivo (detergentes, insecticidas, etc.) en un lugar al que no pueda acceder, así como no dejar a la vista cables y enchufes, ya que pueden ser un peligro. Y para mayor seguridad, cerraremos las habitaciones donde queramos prohibirle entrar, por lo menos, mientras aún siga siendo un cachorro.
Es necesario dejar que el cachorro explore todo el entorno para que empiece a familiarizarse con él y se tranquilice. Después hay que indicarle el lugar donde dormirá, animándole cariñosamente a que se tumbe en él y señalarle sus comederos con agua y comida, para que los huela y sepan dónde están.
Si se siguen todos estos fáciles pasos, la experiencia para nuestro nuevo gatito o perrito será la de que su nueva casa es tan o más agradable como el que acaba de abandonar, y será el inicio de una feliz convivencia para todos.








