www.mallorcadiario.com

El resultado

martes 25 de julio de 2023, 05:00h

Escucha la noticia

El resultado de las elecciones de este domingo hizo que me vinieran a la memoria dos anécdotas de hace unos años. La primera sucedió cuando Gabriel Cañellas intentó liquidar a Unió Mallorquina, promoviendo un motín interno que debía descabalgar a Maria Antònia Munar y concluir con la disolución del partido dentro del PP. La jugada no le salió bien y el desenlace negativo para los intereses del presidente popular provocó la publicación en la prensa de un artículo de Josep Melià padre titulado: “La presa se ha escapado viva”, o algo parecido, no recuerdo el título exacto, en el que hacía referencia al notorio fracaso de Cañellas y presagiaba el rompimiento de UM con el PP, como así sucedió finalmente.

Ahora la presa, Pedro Sánchez, se ha escapado viva después de años de acoso y derribo con críticas razonables, pero también con libelos, mentiras, calumnias, desinformación y mucho odio mal disimulado; con una gran diferencia, la Munar consiguió superar un golpe palaciego con la ayuda de unos cuantos incondicionales, Sánchez ha resistido a lo grande, convocando unas elecciones en las que casi nadie, ni las encuestas, daba un duro por su futuro y logrando que hayan sido los ciudadanos con sus votos los que le hayan legitimado, legitimidad que le ha sido sistemáticamente negada por todos los políticos y partidos de derechas españoles, una gran mayoría de medios de comunicación, periodistas, tertulianos, opinadores y eruditos a la violeta, gran parte del “establishment” y el estado profundo e incluso algunos conspicuos miembros de la vieja guardia de su propio partido.

La segunda anécdota viene de Estados Unidos, de las elecciones presidenciales entre George Bush hijo y Al Gore, Una vez acabado el recuento había un empate virtual entre ambos y todo dependía del estado de Florida, cuyo resultado no acababa de resolverse, debido a dificultades e irregularidades en el recuento. Hubo recursos y repeticiones de recuentos en algunos condados y el asunto se dilató algunas semanas, hasta que Gore tiró la toalla y decidió no apelar más, a pesar de que había indicios muy relevantes de graves anomalías favorables a Bush, que resultó finalmente elegido presidente. En los primeros días posteriores a la votación, cuando todo era incertidumbre, el presidente saliente, Bill Clinton, hizo unas declaraciones en las que venía a decir: “el pueblo ha hablado, pero todavía no sabemos lo que ha dicho”.

El resultado de estas elecciones es diabólico y no resulta fácil desentrañar el exacto significado de la votación popular. El PP ha crecido mucho y ha ganado las votaciones, en votos y escaños, pero no ha arrasado y no tiene mayoría suficiente ni siquiera con quien se había convertido en su socio preferente, prácticamente único, Vox, que ha tenido un descalabro importante. El PSOE ha resistido bien, su socio de coalición, Sumar, también, con alguna pérdida, pero tampoco llegan y los llamados socios de la “mayoría de investidura”, han tenido suerte dispar. Bildu ha subido un escaño, el PNV ha perdido uno, ERC ha perdido seis, el BNG ha mantenido el que tenía y Nueva Canarias ha desaparecido. Al final, el PP puede sumar hasta 171, con Vox, UPN y, quizás, Coalición Canaria y el PSOE 172 con los antecitados, lo que no basta a ninguno de los dos. Solo queda Junts per Catalunya, con siete diputados. Si se abstuviere, Sánchez podría salir elegido por mayoría simple en segunda votación, pero no parece probable, ni siquiera posible, que el presidente en funciones vaya a aceptar las condiciones que, según lo manifestado durante la campaña, le pondrá la formación independentista.

Ya han empezado las presiones de Núñez (Feijoo) y gran parte de las fuerzas vivas para que el PSOE favorezca con su abstención la investidura de la lista más votada, pero no parece un opción factible, puesto que el PP y su candidato han basado su campaña en decir que acabarían con el sanchismo y borrarían todo lo realizado en los últimos años. Pedir el favor altruista a quien has demonizado, vituperado, vilipendiado y denigrado hasta la náusea resulta un ejercicio de desvergüenza excesivo, incluso para los ruines estándares de algunos políticos. Sin contar el hecho de que el propio PP no ha predicado con el ejemplo. En Extemadura, sin ir más lejos, no hace ni un mes que ha legado a un acuerdo de coalición con Vox para gobernar la comunidad autónoma, cuando la lista más votada era la del PSOE. Y una gran coalición al estilo alemán parece una quimera.

La situación parece abocada a una repetición electoral hacia finales de año o principios del 24, lo que conllevaría inestabilidad e incertidumbre y sería muy perjudicial, pero seguro que no tanto como la presencia de Vox en el gobierno del estado, desarrollando sus políticas retrógradas e involucionistas.

Veremos cómo evolucionan las conversaciones y negociaciones, pero si al final no se llega a ningún acuerdo, antes que la repetición de elecciones hay una solución posible, de duración limitada pero que podría ser muy útil. La ley española permite que el presidente del gobierno no sea diputado. Se podría optar por un gobierno tecnocrático, presidido por una figura de prestigio que cuente con la aprobación de los grandes partidos, que estabilice la situación durante un año y medio o dos y después proceder a la convocatoria de elecciones. Eso se hizo en Italia y les fue razonablemente bien.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios