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El drama de los restauradores en primera persona: 'Es muy duro decirle a un empleado que ya no puede trabajar'
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(Foto: Javier Fernández)

El drama de los restauradores en primera persona: "Es muy duro decirle a un empleado que ya no puede trabajar"

jueves 14 de enero de 2021, 06:00h
Impotencia, rabia, tristeza y cansancio. Estos son algunos de los adjetivos que definen el estado de ánimo de muchos empresarios de la restauración de Mallorca que el pasado martes protestaron frente al Consolat de Mar en compañía de trabajadores ante el nuevo cierre de sus negocios, como mínimo, durante los próximos 15 días. Empresarios y trabajadores se unieron bajo el lema "Basta ya" ante una situación que consideran insostenible y que da la puntilla a un sector "con restricciones sanitarias sin sentido", señalan. Lo peor de todo, según los empresarios consultados por mallorcadiario.com "es tener que volver a mandar a los trabajadores al ERTE o al desempleo".

El sector de la restauración de Mallorca es, a juicio de los empresarios, el más castigado por las medidas anti Covid impuestas por el Govern balear. Las últimas restriciones sanitarias han sido la gota que ha colmado el vaso y que ha llevado a trabajadores y empresarios a salir a la calle y expresar su rabia y desesperación.

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Helmut Clemens, dueño de tres franquicias de los restaurantes es Rebost, no duda en reconocer que "es una verdadera pena que tengamos que manifestarnos; que se haya llegado a este extremo. Lo cierto es que no nos escuchan, hacen cosas sin sentido común y esto nos está llevando a la ruina".

Helmut no solo piensa en las consecuencias económicas del nuevo cierre de sus establecimientos "sino sobre todo en los 48 empleados que tengo. Tener que despedir a alguien por falta de trabajo o enviarle a un ERTE es lo peor que te puede pasar. A diferencia de lo que mucha gente cree, los empleados y empresarios de este sector tienen grandes relaciones de confianza; somos un equipo. Te puedo asegurar que es terrorífico cuando no nos queda más remedio que hacer un ERTE o echar a una persona por cierre obligado y falta de trabajo".

Este empresario subraya que los nuevos cierres impuestos "son la gota que ha colmado el vaso. Son restricciones sin el más mínimo sentido común pues en este sector las incidencias de contagios han sido mínimas al cumplir estrictamente todas las medidas sanitarias".

Hemut concluye adelantando que "hablan de ayudas pero éstas vendrán a goteo y serán ridículas, lo que generará una nueva ola de insolvencias y concursos de acreedores".

LÁGRIMAS EN LOS OJOS

El mismo sentimiento con diferentes palabras. Alberto Jareño, dueño de los restaurantes Balanguera y Balanguerita del Olivar, con 14 empleados en total, insiste en que "es muy duro, muy duro tener que decir a una persona que ya no puede trabajar. Lo hago con las lágrimas en los ojos pues esto es un negocio familiar y personalmente estoy ayudando a empleados que no están cobrando el ERTE".

Alberto carga contra las imposiciones sanitarias del Govern resaltando que "estamos cansados, enfadados y sobre todo boicoteados. Nos hacen boicot a todo ya que cambian la normativa de un día para otro. Ellos organizan una reunión y cuando llegamos allí, las medidas ya están tomadas. Es la política de hechos consumados. Dicen ahora que van a ser 15 días de cierre pero creemos que serán muchos más, de 30 a 45 días".

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Felipe de la Cruz, dueño del restaurante Can Matias y Miguel, con 11 trabajadores a su cargo subraya que "el sector está atravesando uno de sus momentos más difíciles. Parece ser que la culpa de todo la tiene siempre la restauración y el ocio y esto no es normal".

Para este empresario, uno de los momentos más drámaticos por lo que ha de pasar es cuando tiene que reducir el número de empleados: "Mira, he tenido que decirles a ocho de mis empleados que no importa que vengan ya que creo que esto va para largo. Cuando tengo que hacer esto, siento una gran tristeza e impotencia al no poder ayudarles. Uno de mis empleados me ha llegado a decir que 'me voy al ERTE aunque sé que no lo voy a cobrar'. Es un dolor grandísimo".

De la Cruz carga contra una decisión pública que califica de incongruente puesto que, tal y como relata "no nos oponemos a que se tomen medidas contra la pandemia pero lo que deberían hacer es darnos una ayuda permanente, es decir, que nos ayuden por tener cerrado como así sucede en Alemania. Aquí seguimos pagando la Seguridad Social de las personas que no trabajan además de otros impuestos".

"En cuanto a estas ayudas, -señala este empresario-, nos dijeron que nos darían entre 1.500 euros hasta una cantidad máxima de 6.000. Pues a los dos días de salir la convocatoria en el BOIB, las ayudas se habían acabado. ¿Dónde han ido a parar todas estas ayudas en tan poco tiempo?"

Esta es la situación, todos tienen claro que si no se les proporcionan suficientes apoyos económicos para poder salir adelante los próximo meses, miles de empresas del sector desaparecerán en Mallorca.

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