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“La política se innova, pero lo que no me gustan son los políticos de hoy”

“La política se innova, pero lo que no me gustan son los políticos de hoy”
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Por Eduardo de la Fuente
domingo 30 de diciembre de 2018, 08:00h
Albert Candela es una de las personas que más sabe del poder... Desde los tiempos de Jeroni Albertí a la legislatura de José Ramón Bauzá ha sido responsable de Protocolo del Govern. Es un referente para entender la evolución del autonomismo desde sus inicios hasta nuestros días, poco menos que una institución. Esa cercanía con el poder le convierte en una voz autorizada, en alguien a quien merece la pena escuchar. Y leer. Cada miércoles nos deja su certera columna de opinión en este medio. Candela ha brindado una parte de su tiempo a los lectores de mallorcadiario.com para, más que una entrevista, ofrecernos una charla cercana.

La “nueva política”... ¿Ha llegado para quedarse?

Bueno, de entrada me tendrían que explicar que es eso de la nueva política. Si la nueva política es Podemos, Vox y las formas de la nueva generación... Pues su intención es quedarse, obviamente. Lo que no sé es si la sociedad permitirá que se queden. Podemos irrumpió con mucha fuerza y yo me los creí. Pero los elementos internos han hecho que pierdan parte de su credibilidad de cuando comenzaron con los círculos y todo eso. ¿Han llegado para quedarse? Quiero pensar que la política se innova y llega a nuevos espacios... Pero lo que no me gustan son los políticos de hoy.

Me da la impresión de que mucha gente considera que el protocolo en política es algo antiguo, impostado, cosa de boato... ¿Esto no va de hacer que las personas se entiendan?

El protocolo sirve para que las cosas salgan bien. Y no es solo ir bien vestido... Hablamos del protocolo integral, que comienza cuando te encargan organizar un acto y acaba cuando presentas los gastos. No es sólo la etiqueta a la hora de vestir. Cuando trabajaba y un acto acababa sin problemas, eso significaba que las cosas habían salido bien. Cuando alguien te decía que “¿por qué me has sentado aquí y no allí?”, o alguna cosa así... Entonces algo no había ido bien, alguien se había molestado. Y puede ser la cosa más simple.

¿Por ejemplo?

Pues imagine que tenemos cinco sillas y que todo el mundo fuera a sentarse corriendo dónde le pareciera. Cada silla le corresponde a una persona.

Si no sería una merienda del Imserso...

(Ríe) Claro, cada uno se sentaría en cualquier sitio, sacaría la bolsa del picnic... Pero hay más. El protocolo evoluciona. Cuando trabajaba ya decía que ir encorbatado en un acto al exterior en pleno verano era un absurdo. Uno puede ir serio, vestido adecuadamente, pero no con corbata para poner una primera piedra a cuarenta grados... Para eso se puede ir con el “bonito madrileño” (camisa arremangada) o incluso una guayabera como llevan los cubanos, que queda muy bien. Eso es evolulución.

¿Y esa evolución se entiende?

Lo que no me gusta es que se confunda la formalidad con la falta de... De no saber dónde estás. Mire, en la recepción del Rey se demanda traje oscuro para los hombres y vestido corto para las señoras. Si no vas así te dejan entrar igual, pero rompes con lo que ha pedido el anfitrión. Lo que hace el presidente del Parlament, Baltasar Picornell, de ir a los actos como va, me parece una falta de respeto, pero hacia él mismo, porque no se valora ni a él ni a la institución a la que representa. El Parlament es la representación de todos los ciudadanos.

¿Y esto por qué pasa? Todo el mundo entiende, por ejemplo, que si te contratan para trabajar en una joyería tienes que ir vestido de una determinada manera, cuando no parece que sea así para ir al Parlament, a un ayuntamiento o a un acto oficial. ¿Ha ganado la ideología al protocolo?

“Lo que hace el presidente del Parlament, Baltasar Picornell, de ir a los actos como va me parece una falta de respeto, pero hacia él mismo, porque no se valora ni a él ni a la institución a la que representa”

No, no ha ganado. Yo diría que ha ganado el mal comportamiento e incluso la mala educación a la formalidad. No es necesario ir con corbata al Parlament. Pero ir bien vestido... No me gusta ver a diputados que van allí con camisetas reivindicativas. Creo que le reivindicación se hace de otra manera. Un medio de comunicación me invitó a comentar la constitución del Parlament al inicio de la legislatura... ¡Había gente que iba en pantalones cortos! Uno iba con alpargatas... ¿No entienden adónde van? ¿Qué les cuesta vestir con dignidad? No hace falta un traje. No creo que estas formas acaben ganando a la corrección.

Dicen que cuando uno va bien vestido se pisa el mundo de otra manera...

Depende... Yo valoro el saber vestir en cada momento. Se lo explico con una anécdota que viví con Gabriel Cañellas, hace muchos años ya. Fuimos a Canarias y a lo largo de una mañana teníamos diversas actividades. En un momento nos llevaron a ver las dunas en jeeps... Veníamos de otros actos e íbamos encorbatados. ¡Hicimos un ridículo! La gente en la playa nos miraba, éramos una serie de energúmenos vestidos de pingüino encima de un jeep dando vueltas por allí... No tenía sentido. No es sólo la vestimenta, también es la forma de pensar, de valorar la política.

EL PARLAMENTARISMO HOY

¿Cómo se queda cuando ve un conseller que habla, otro diputado le da la réplica y la lleva escrita, y el conseller le contesta y también lo lleva escrito? ¿No es eso un diálogo de besugos, con suerte una sucesión de monólogos?

El parlamentarismo ha perdido toda la frescura que debería tener. Se conocen, se esperan, no hay sorpresa... El Sr. Company le dice una cosa a la Sra. Armengol y ella le contesta lo que tiene preparado porque ya sabe por dónde va a a ir. A mi lo que me enfada más es el “y tú más”. Echo en falta una oposición con propuestas, no sólo criticando. Deberían criticar lo que hace el Govern y añadir lo que ellos harían. La frescura de los parlamentarios de antes, podías estar de acuerdo o no con ellos, daba igual, hablaban con conocimiento, se lucían y permitían que el otro se empleara a fondo. Falta nivel.

Le pongo un ejemplo de Podemos, y no es por fijación, me valdría otro. ¿Usted hubiera imaginado que se utilizara la sala de prensa del Ayuntamiento de Palma, un espacio público de una institución, para que Valtonyc diera una rueda de prensa y se anunciara un acto en su apoyo?

No, no, no... Hemos confundido las cosas, no sé si por la confianza que tienen en sus propuestas. Llevar a Valtonyc o al que sea a una institución... Para eso tienen su sede del partido y hacen allí lo que que consideren. El Ayuntamiento es de todos los palmesanos, el Consell de todos los mallorquines y el Govern de todos los baleares. Mire, también con Podemos... Escuche todo el background, toda la historia que hay tras Pablo Iglesias: “yo nunca cambiaré de domicilio, yo seguiré en mi barrio...”. Al final ha hecho lo mismo que los otros. Las perspectivas de lo que era todo esto al principio las han perdido.

“La frescura de los parlamentarios de antes, podías estar de acuerdo o no con ellos, daba igual, hablaban con conocimiento, se lucían”

¿Han cambiado mucho las cosas?

Al principio de la política, con la llegada de la Autonomía, los políticos se movían más por el deseo de cambio, de construir esa autonomía, que por otras cosas.

Incluso ponían dinero de su bolsillo...

Don Jeroni Albertí, no le diré que se arruinó, pero en la operación reformista con Miquel Roca se dejó mucho dinero. Hay políticos de ahora, y también de hace veinte años, que hacen de la política su profesión y no es así. Hay que entender que la política es un periodo de tu vida en la que trabajas por tu país, para Baleares, España... Tienes que dedicar lo mejor de ti. Y nos encontramos con la cuotas de los partidos, cuando una gobierna le corresponden determinados puestos. Nos encontramos con los que van a hacer la pelota al poder para ver si les cae algo. Son los que no se cansan de decirle al presidente o al que tienen por encima que es el más guapo y lo bien que lo hace. Eso no es lealtad, eso es otra cosa. La lealtad es decirle a tu jefe “creo que hay que hacer las cosas de otra manera”. Yo lo hacía y si no me escuchaban se lo volvía a decir. Si no me creían ya lo dejaba. Uno debe ser leal, convincente, para ayudar y buscar lo mejor. Ese espíritu del principio se ha perdido. ¡Qué oradores!, Pere Sampol, Triay... ¿Qué hay ahora, a quién puedes escuchar? A ninguno de ningún partido. Echo a faltar alguien que entusiasme.

EL SENTIDO DE LA POLÍTICA

Todo el mundo puede votar y ser votado. Se dice que no es necesario tener experiencia para llegar a la política. Siempre ha habido abrepuertas y cogebolsos, pero también vemos a los que llegan sin una experiencia vital.

Siempre hay una primera vez... Pero no puedes presentarte a conseller si no has dado los pasos anteriores. El paso por la municipalidad te de un bagaje enorme. En un ayuntamiento tienes que atender a los ciudadanos, te estiran de las orejas. En un pueblo se te planta un vecino en la puerta de tu casa: “¿oye, qué pasa con la farola de mi calle que no se enciende?”. Eso da una experiencia, te hace entender la política. Para llegar a según qué lugares necesitas ese paso. Puede ser licenciado, tener un expediente académico intachable, y que sepa mucho, pero necesita un rodaje. Tiene que aprender qué es la política.

“Hay funcionarios muy capacitados que pueden ocupar cargos intermedios. Nos saldría más barato y nos daría muy buenos resultados”

¿Y qué es la política?

La política es la voluntad de una persona para ayudar a la sociedad. Uno puede dedicarse por un sueldo, también, pero la voluntad es trabajar para los ciudadanos. Santiago Rodríguez-Miranda, que fue ministro de Trabajo de Adolfo Suárez, decía que para ser ministro de Sanidad no hacía falta ser médico, que uno tenía que rodearse de buenos médicos y profesionales. Yo no estoy del todo de acuerdo, pero es cierto que si uno tiene las ideas políticas claras y se sabe rodear de un buen equipo, también es factible.

Lo que sucede es que en la política, y también en la empresa privada, aún se tienen reparos en trabajar con los mejores. Se sigue diciendo aquello de “a ver qué pasa si trabajo con uno que es mejor que yo”.

Sí, sí, eso sigue pasando. Pero en la empresa privada las soluciones son más drásticas que en la política. Si no cumples los objetivos, duras lo que duras, “hala, que venga otro”. En una de las primeras legislaturas tuvimos un director general de Turismo que era un tipo de éxito, que viajaba, era convincente... Llegó a creer que no necesitaba la administración para nada, que él lo podría solventar todo. Se montó un despacho privado y fracasó... ¿Por qué? La administración te brinda un colchón, el presupuesto de la Consellería te paga los viajes, las reuniones. En la empresa privada no es así. Si te vas ala ITB o a la World Travel Market te vas en clase turista y ojo a los resultados que traes. La administración facilita el éxito, ahí están los funcionarios.

De los que siempre se habla mal.

Cierto, se les menosprecia y hay funcionarios extremadamente preparados. Un conseller puede tener dos o tres directores generales, los que necesite, ¿pero los asesores? Hay funcionarios muy capacitados que pueden ocupar cargos intermedios. Nos saldría más barato y nos daría muy buenos resultados.

PRUDENCIA Y PODER

“Cañellas iba a todos los municipios con una libreta, pedía qué necesitaban en los pueblos y tomaba nota”

¿Cuando uno toca poder se le dispara el ego?

Siiiiiiiiiií... (Ríe) He trabajado con los presidentes que van de Jeroni Albertí a José Ramón Bauzá, con todos. De una manera o de otra, todos se acaban consolidando en el puesto y pensando que son el Rei Pepet y que sin ellos el mundo dejará de dar vueltas. Le hablaré de los dos más prudentes, cada uno a su manera. Don Gabriel Cañellas... En su primer consell de Govern no se aprobó nada porque lo habían hecho todo mal. Estaban acostumbrados a tener un secretario que levantara acta, pero en el consell de Govern esa función la hace uno de los consellers. Los primeros años, Cañellas iba a todos los municipios con una libreta, pedía qué necesitaban en los pueblos y tomaba nota. Valoraba qué pedían los ayuntamientos: depuradoras, residencias y centros de salud. Fue muy prudente y aprendió.

¿Y el otro caso?

Francesc Antich, también iba con su personalidad. Era un hombre tan tímido y tan prudente que creo que dejó de hacer cosas por miedo a equivocarse o resultar agresivo. Antich es un tipo por el que yo pondría la mano en el fuego. No tocó ni miró un sólo duro de dinero público. Como político te puede gustar o no. Son los dos que veo prudentes. Todo lo contrario al Jaume Matas de la segunda legislatura, no tengo ningún problema en decirlo.

¿Cómo fue?

Recordemos que venía de ser ministro. Lo enviaron de Madrid y a él esto de volver a las Baleares le parecía poca cosa. Acostumbrado a ir a la cumbre de Tokyo, ir a Lloseta no le parecía gran cosa. Venía con otras ideas, otro criterio... No diré que el poder corrompa, pero sí que... A ver si doy con la palabra.

“En la legislatura de José Ramón Bauzá había un equipo que, como personas no voy a decir nada, pero que no le favorecieron demasiado”

¿Mesianismo?

Sí, llegas a creer que el mundo rueda gracias a ti.

También, como me ha dicho, la corte no falla, a uno le rodean los aduladores y palmeros.

Y tanto. Cañellas, por ejemplo, no tenía a nadie en su gabinete. Estábamos Eduardo Jiménez, un periodista jubilado, y yo, y hacíamos de todo, prensa, protocolo, gabinete.... Con Tòfol Soler ya llega un jefe de Gabinete y se monta una estructura. La primera legislatura de Matas no tuvo jefe de Gabinete, pero sí estuvo Javier Mato que hacía de todo y era un hombre de peso. Todas estas personas han reculado, lo han dejado pasar.... En la legislatura de José Ramón Bauzá había un equipo que, como personas no voy a decir nada, pero que no le favorecieron demasiado. Ya se lo he dicho, uno tiene que ser leal, y a veces eso pasa por decir las cosas que el otro no quiere oír.

REDES SOCIALES Y PERIODISMO

“Se ha dejado de lado a los mayores, a las personas que lo han dado todo a lo largo de su vida y que aún ayudan a su entorno familiar”

No sé si para bien o para mal, la aparición de las redes sociales lo ha cambiado todo. Ahora parece que los políticos se pueden saltar los canales de comunicación para contactar directamente con el ciudadano. ¿Es bueno, malo, diferente...?

Bien utilizadas son muy eficaces. Si se utilizan bien tienen un alcance impresionante. Pero no se puede olvidar lo de antes. Las redes permiten llegar a muchos lugares a los que no se puede llegar.... Pero, cuidado, la presencia es importante, hay sitios a los que se debe ir en persona. De un tiempo a esta parte he notado que se ha dejado de lado a los mayores, a las personas que lo han dado todo a lo largo de su vida y que aún ayudan a su entorno familiar. Antes se les visitaba, se les ayudaba, se les preguntaba qué necesitaban. No todos los mayores, pero sí para muchos tener un casal es muy importante, es el lugar en el que tienen amigos, pueden salir de excursión... Hay que reunirse con ellos. Se han descuidado, se han abandonado.

¿La inmediatez de las redes sociales nos lleva a la política de titulares?

Es así, y además... Fíjese en una cosa. Antes había un jefe de protocolo para todo el Govern y un jefe de comunicación o dos, por cada consellería. Se daba un gran valor, también hoy, a la imagen que pueda salir en un diario. Pero lo que buscan es el titular, que lo que aparece en la prensa les sea favorable. Había políticos que al ver la cara que traían por la mañana ya sabía si el titular había sido bueno o no para ellos. Se da mucha importancia a los titulares y los jefes de prensa de cada consellería es lo que buscan, reforzar la imagen de su conseller porque no hay una política global del Govern, cada consellería defiende lo suyo. Pero algunos titulares no están muy bien pensados...

¿Lo dice por los políticos?

Sí, mire un ejemplo. Cuando sale el presidente de la Generalitat, Quim Torra, y dice que quiere la vía eslovena para conseguir la independencia de Cataluña... ¡Qué desbarate! ¿Sabemos lo que es la vía eslovena? Son tiros, unos disparan y otros reciben las balas. No voy yo a entrar en quién es quién, no es el caso. En Cataluña lo que se necesita es diálogo. Y España no quiere dialogar.

“Necesitamos un periodismo que pregunte. Los periodistas son el ojo que ve lo que todos no vemos”

¿Dicen los políticos muchas cosas que les salen gratis?

Sí, claro.

¿Puede ser eso porque los periodistas nos hemos vuelto más dóciles?

No diría que más dóciles... Tal vez más conformistas. Hubo un tiempo en el que el periodismo... (golpea la mesa) Recuerdo un presidente que no tenía buena relación con la prensa porque los medios de comunicación le decían que no tenía razón y que no iba bien. Cañellas, por ejemplo, tenía problemas porque los periodistas iban a las ruedas de prensa y le decían lo que pensaban. Yo eso lo hecho en falta. La información no tiene que ser para agradar a los políticos. Si a un político no le va bien... Antes los periódicos estaban muy subvencionados y si ibas contra los políticos te jugabas el dinero. Ahora lo desconozco, creo que no va así. Pero necesitamos un periodismo que pregunte. Los periodistas son el ojo que ve lo que todos no vemos. Y deben ser imparciales.

ELECCIONES DE MAYO

¿Cree que hay espacio en el panorama balear para Vox?

Vox en Baleares subirá porque tienen a Jorge Campos, que es un tipo que sabe y que sabe moverse, que defiende sus ideas muy bien. Ya me gustaría a mí que Biel Company defendiera sus ideas tan bien como lo hace Jorge Campos con las suyas. Espero que Company lo haga.

“Sinceramente, estos cuatro años me dejan una sensación de pérdida de tiempo. La presidenta del Govern está sometida al Pacte”

¿Se atreve a aventurar un resultado electoral de cara a mayo?

Sinceramente, estos cuatro años me dejan una sensación de pérdida de tiempo. La presidenta del Govern está tan sometida al Pacte, siempre con la espada de Més o de Podemos sobre la cabeza, que no puede gobernar como quiere... Al final, si se repite el Pacte volverá a pasar lo mismo, tendríamos al PSOE en manos de otros, y no sé si eso sería bueno para los ciudadanos. Pero si ganan los conservadores, me gustaría que hubiera un consenso entre PP, Ciudadanos y El Pi, que no fuera necesario Vox. Eso es lo que sería bueno para los ciudadanos, que hubiera un tiempo de cambio.

Así pues, o un cuarto Pacte (que sería la primera vez que consigue repetir) o un pacto de centro-derecha... Sea lo que sea, un pacto.

Así es, se han acabado las mayorías absolutas y creo que eso es bueno. Una mayoría absoluta te da mucha libertad para gobernar, pero no deja de ser.... A ver, no todo el mundo con una mayoría absoluta sabe gobernar, tiene tacto. A veces el rodillo puede a la mano tendida.

¿Y qué porcentaje le damos a cada posibilidad, fifty-fifty?

Ahora, en este momento, es complicado decirlo debido al auge de Vox y a la equivocación de Podemos en Andalucía... Uno no se puede manifestar porque Vox ha obtenido doce diputados. Haber ido a votar, eso es el sufragio universal, luego no te quejes. Y aquí también dicen que se manifestarán los de Més. Primero, espera, consigue votos suficientes y luego... Hay lo que hay, los ciudadanos votan. Lo hubieras hecho de otra manera.

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