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'En estos momentos sólo es posible llegar a acuerdos con el Partido Popular'
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"En estos momentos sólo es posible llegar a acuerdos con el Partido Popular"

Por Josep Maria Aguiló
domingo 02 de octubre de 2022, 06:00h

El portavoz de Vox en el Parlament, Jorge Campos (Palma, 1975), analiza en esta entrevista la situación política actual en Baleares desde la perspectiva de su formación, cuando sólo faltan unos pocos meses para los próximos comicios autonómicos y locales. Licenciado en Derecho, Campos fundó en 1999 el Círculo Balear. Su incorporación a la política se produjo hace cuatro años, como candidato al Govern por Vox, partido que cuenta con tres diputados en la Cámara regional.

¿Cuáles son los objetivos del nuevo curso político para su formación?

Nosotros vamos a seguir haciendo lo mismo que hicimos el primer día de esta legislatura, cuando entramos por primera vez en las instituciones, pues ya entonces advertíamos de lo que iba a pasar con un Gobierno balear -presidido por Francina Armengol- en manos de socialistas, comunistas y separatistas. De hecho, ha sido la peor gestión que se ha conocido hasta ahora en los años que llevamos de democracia y de autonomía en Baleares. Por tanto, nosotros vamos a seguir en la misma línea.

¿Cuáles seguirán siendo sus ejes de actuación?

Por una parte, denunciar todas las políticas que dividen y arruinan a los ciudadanos de Baleares, y, por otra parte, proponer soluciones, como hemos venido haciendo desde el inicio de la legislatura. Hemos presentado numerosas proposiciones no de ley, infinidad de preguntas orales y escritas, muchas interpelaciones e incluso un proyecto de ley para ayudar a las familias. Vamos a continuar en esa dirección, sobre todo para que la gente se dé cuenta de que aquí se necesita un cambio ya.

"La de Armengol ha sido la peor gestión que se ha conocido hasta ahora en los años que llevamos de democracia y de autonomía en Baleares"

¿Le gustaría repetir como candidato al Govern en las elecciones autonómicas de mayo de 2023?

Le diré lo mismo que dije ya antes de las elecciones autonómicas de mayo de 2019. A mí, personalmente, me gustará estar donde el partido crea que puedo ser más útil. Eso lo dije entonces, lo he repetido a lo largo de la legislatura y lo digo ahora, cuando falta ya poco tiempo para que se decidan las candidaturas. En cualquier caso, como bien sabe, nosotros somos un partido nacional y es el Comité Ejecutivo Nacional de Vox el que en toda España decidirá las candidaturas.

¿Con qué partidos no pactará Vox en ningún caso tras esos comicios?

Mire, nuestro objetivo es sacar a esta izquierda y a estos separatistas del Gobierno balear. Por tanto, nosotros haremos todo lo posible para sacarlos. Evidentemente, nunca pactaremos con aquellos que están ahora en el Gobierno balear o que defienden sus políticas. Entonces, nosotros tenemos muy claro que para llegar a acuerdos, en estos momentos sólo es posible hacerlo con el Partido Popular.

¿Y con el PI?

El PI es un partido nacionalista, que respalda en sede parlamentaria a entidades separatistas y golpistas, como la Obra Cultural Balear. Lógicamente, nosotros nunca vamos a poder pactar con partidos que van en contra de la identidad cultural de Baleares, de la unidad de España y de las libertades de los ciudadanos.

"Me gustará estar donde el partido crea que puedo ser más útil. Es el Comité Ejecutivo Nacional de Vox el que en toda España decidirá las candidaturas"

La buena sintonía que había entre usted y Fulgencio Coll parece haberse difuminado...

Bueno, no comparto esa afirmación. Como he dicho ya en varias ocasiones, fui yo el que propuso a Fulgencio Coll como candidato a la Alcaldía de Palma en 2019 y fui además uno de los principales promotores de su figura. Asimismo, luego también lo incluí en el Comité Ejecutivo Provincial, que es el órgano de dirección de nuestro partido en Baleares. Y lo incluí porque considero que es una persona que puede aportar mucho. Por tanto, y lo vuelvo a repetir ahora, yo no tengo ningún problema con Fulgencio Coll.

¿Qué ha ocurrido entonces en estas últimas semanas?

Bueno, lo que hemos vivido en estas últimas semanas ha sido una campaña a través de mensajes anónimos, por lo que desconocemos quiénes son sus autores y quién los mueve. Lo que sí sabemos es que los que mueven esos mensajes intentan dividir al partido y, de alguna manera, perjudicarlo ante las buenas expectativas que tenemos de cara a las próximas elecciones. Usted me pregunta qué ha pasado y yo le digo que no ha pasado nada. Repito, sólo ha habido una campaña a través de mensajería anónima, en la que como partido serio no vamos a entrar. No sabemos quién está moviendo eso, pero lo que sí sabemos es a quiénes beneficia intentar dividir al partido.

Ah, de acuerdo...

Mire, mientras yo sea el presidente de Vox en Baleares, nunca voy a intentar alentar la división en el partido, porque creo que además somos fundamentales para que haya un cambio en Baleares.

¿Qué diferencia hay entre su labor originaria en el Círculo Balear y su actividad hoy como diputado?

En mi caso, no existe ninguna diferencia entre mi trabajo anterior en la sociedad civil y ahora en la política, porque en el Parlamento balear sigo diciendo lo mismo y defendiendo lo mismo que hace veinte años, cuando creé de forma altruista el Círculo Balear. No he cambiado mi discurso ni he cambiado mis planteamientos políticos, tanto estando en la sociedad civil como estando en la política.

"Yo no tengo ningún problema con Fulgencio Coll. Lo que hemos vivido en estas últimas semanas ha sido una campaña a través de mensajes anónimos de alguien que intenta dividir al partido"

¿Qué le movió a dar el salto de la sociedad civil a la política?

Como sabe, antes de 2019 yo nunca había estado en primera línea política, ni me había presentado en listas por ningún partido, ni había estado afiliado a ninguna formación. Siempre había trabajado en el sector privado y, de hecho, sólo llevo algo menos de cuatro años como representante público, es decir, como diputado. Si finalmente, después de mucho pensarlo y meditarlo, di este paso, fue porque me di cuenta de que la sociedad civil en torno al Círculo Balear había llegado ya al máximo poder de influencia en la política. En cualquier caso, la sociedad civil debe existir y debe estar activa, debe estar vertebrada y debe ser independiente, sin recibir subvenciones públicas.

¿Cabe la posibilidad de influir en la política sólo desde la sociedad civil?

Bueno, cuando tú ves que por ejemplo en aquella época quien recogía el mensaje del Círculo Balear era el Partido Popular, que estando en la oposición te decía que cuando gobernase iba a llevar a cabo la libre elección de lengua y a acabar con la imposición del catalán en Baleares, pero que cuando gobernaba con mayoría absoluta se olvidaba de sus promesas y no hacía absolutamente nada, te reforzabas en tu vocación de servicio y de intentar solucionar problemas.

¿Y a partir de ahí?

Dado que los partidos políticos que existían en aquel momento hacían justo lo contrario de lo que habían dicho cuando llegaban al poder, pensamos que había que dar el paso a la política, sobre todo existiendo un nuevo partido como Vox, que recogía todos esos principios y valores que estábamos defendiendo desde la sociedad civil constitucionalista.

¿Cómo valora su actual etapa como diputado?

Ahora tienes una responsabilidad directa con aquellos que te han votado. En la sociedad civil teníamos una responsabilidad distinta, la de representar a un colectivo de personas, pero ahora tienes el mandato directo de los ciudadanos, que te han votado para que tú cumplas con lo que has dicho cuando estabas fuera de las instituciones. Y eso también lo hemos cumplido. Nosotros hemos demostrado que decíamos lo mismo antes de entrar en las instituciones y que hemos seguido diciendo lo mismo tras haber entrado en ellas.

"Hemos demostrado, estando en las instituciones, que no somos ni extrema derecha ni ultraderecha"

¿Podría haber sido quizás de otra manera?

En mi caso, no podría haber sido de otra manera. Yo no estoy en esto ni he sacrificado mi vida profesional en el ámbito privado para ahora decir cosas distintas y cambiarme de chaqueta. Eso no va conmigo. Para eso, me voy —sonríe—.

¿Cuál es la ideología de Vox?

La mayoría de medios nos etiquetan de todo modo y manera, habitualmente como extrema derecha o ultraderecha, que son falsedades para desprestigiar a nuestra formación. Hemos demostrado, estando en las instituciones, que no somos ni extrema derecha ni ultraderecha. Y también hemos demostrado que esas etiquetas a nosotros nos dan exactamente lo mismo. Bueno, todo hay que decirlo, si esas etiquetas vienen dadas por partidos comunistas, separatistas y socialistas, para nosotros representan una medalla —ironiza—, pues significa que lo estamos haciendo bien. Pero insisto, realmente todo eso es falso y se ha demostrado en las instituciones.

¿En qué lugar del espectro político se sitúan entonces?

Creo que nosotros hemos superado realmente las etiquetas típicas de derecha e izquierda, de conservador o liberal. Y las hemos superado porque somos un partido que siempre está a pie de calle y que aglutina un voto de mucha gente que se ha sentido decepcionada, una gente que por encima de esas etiquetas antiguas lo que quiere es tener un futuro próspero, poder seguir viviendo en las Islas Baleares como parte de España y que sus libertades y derechos sean respetados. Y eso es lo que defiende Vox.

¿Esos postulados no los defienden también otros partidos?

Mire, cuando estamos visitando todos los barrios de Palma, o las zonas rurales de Mallorca o vamos a Ibiza o Menorca, se nos acercan muchos ciudadanos decepcionados con los otros partidos. Y uno de esos ciudadanos nos dice, por ejemplo, que había votado siempre al PSOE, pero que como está cansado de que le engañen, le arruinen y vayan de la mano de etarras y separatistas, votará a Vox. Y otro ciudadano nos comenta que votaba al Partido Popular, pero que se ha cansado de que digan una cosa en la oposición y de que cuando llegan al Gobierno hagan justo la contraria. Y otro ciudadano nos explica que creía que el PI era un partido de aquí, balearista y que defendía lo nuestro, pero que luego se ha dado cuenta de que son más catalanistas que Junts per Catalunya.

"Somos un movimiento social y patriótico que defiende los intereses de los ciudadanos e intenta solucionar las preocupaciones de aquellas familias que, por ejemplo, no pueden llegar a final de mes, o no pueden escolarizar a sus hijos conforme a sus creencias o en la lengua oficial del Estado"

¿Cómo se definirían ustedes por tanto?

Nosotros somos un movimiento social y patriótico, que realmente defiende los intereses de los ciudadanos e intenta solucionar las preocupaciones de aquellas familias que, por ejemplo, no pueden llegar a final de mes, o no pueden escolarizar a sus hijos conforme a sus creencias o en la lengua oficial del Estado y que tampoco tienen la opción de poder aprender el mallorquín, el menorquín o el ibicenco, pues les imponen el catalán estándar. Nosotros nos identificamos con todos ellos y ellos se identifican con nosotros.

¿Es inevitable que en todos los partidos haya alguna crisis, como ahora en Vox por la marcha de Macarena Olona?

Bueno, habría que saber qué entendemos por crisis. Por otra parte, yo creo que el hecho de que en todos los partidos, las empresas, las asociaciones, las organizaciones de cualquier tipo o incluso las familias existan diferentes criterios, es lo más normal del mundo, si no, no estaríamos hablando de partidos políticos o de empresas, estaríamos hablando de sectas. En el caso que me plantea, se admiten por supuesto todo tipo de valoraciones distintas sobre diferentes aspectos, pero yo me remito a lo que dijo días atrás nuestro portavoz en el Congreso, Iván Espinosa de los Monteros, sobre este asunto —"este es el fin del camino"—, que creo que fue muy claro.

¿Añadiría algo más en ese sentido?

Añadiría que también hay que dejar muy claro que muchas veces se amplifican cuestiones que cuando las analizas ves que no tienen tampoco mayor recorrido. Aquí, cuando se trata de Vox, se intenta amplificar cualquier opinión distinta o cualquier situación que pueda considerarse de crisis. Bueno, pues no hay tal crisis, aunque algunos medios de comunicación amplifiquen esta situación para que lo parezca. Además, le recuerdo que nadie ha echado a Macarena Olona. Fue ella la que se marchó, aduciendo problemas de salud. En ese sentido, nos alegramos mucho de que se vaya recuperando y no hay ya nada más que decir.

¿Diría que la política local y autonómica está más interconectada que nunca con la política nacional e internacional?

Es una pregunta interesante. Empezando por lo nacional, nosotros tenemos muy claro que debería haber una mayor coordinación entre el Gobierno de España y los gobiernos autonómicos. De hecho, como sabe, nosotros denunciamos constantemente que lo que pasa en España es que tenemos 17 sistemas autonómicos que parecen 17 mini-estados y que en muchas ocasiones no hay interconexión entre unos y otros. Vimos ese fracaso de coordinación del estado autonómico en la gestión de la pandemia, donde cada autonomía empezó a dictar normas, a cuál más restrictiva de derechos y además diferentes unas de otras.

"Estamos sufriendo la imposición de un pensamiento único, lo que nosotros llamamos globalismo, conformado por quienes están defendiendo la Agenda 2030, que no ha votado nadie, que perjudica a los ciudadanos y que además pisotea sus derechos y libertades"

¿Esa falta de coordinación que denuncia se estaría dando también en otros ámbitos?

Efectivamente. Si hablamos por ejemplo del sistema educativo, vemos que tenemos 17 sistemas educativos diferentes. Por todo ello, nosotros abogamos por la necesidad de que haya una sola política nacional y no trocear el país en 17 mini-estados, porque en nada ayudan a los ciudadanos y les perjudican mucho, pues no sólo nos dividen, sino que encima nos sangran a impuestos para sostener esta super-administración autonómica.

¿Y por lo que respecta a lo internacional?

Por lo que respecta a lo internacional, que también afecta a lo nacional, estamos sufriendo la imposición de un pensamiento único, lo que nosotros llamamos globalismo, conformado por quienes están defendiendo la Agenda 2030, que no ha votado nadie, que perjudica a los ciudadanos y que además pisotea sus derechos y libertades. Este tipo de política globalista acaba con las soberanías nacionales y, a la larga, nos hace a todos más pobres y menos libres. Por eso, nosotros también somos muy críticos con ese globalismo. No somos antieuropeístas, como algunos pretenden achacarnos, sino que abogamos por una Unión Europea que respete las soberanías nacionales y que no esté al dictado de las agendas globalistas, porque nos perjudican mucho.

¿Cómo valora la victoria de Giorgia Meloni en las legislativas italianas del pasado domingo?

Los que ahora se llevan las manos a la cabeza y se llenan la boca de democracia son los mismos que no aceptan que la gente es soberana y vota en libertad. El triunfo de Hermanos de Italia con Giorgia Meloni al frente señala que en Europa hay un cambio de tendencia. Se ha producido en otros países, como por ejemplo recientemente en Suecia, y demuestra que la dictadura de lo políticamente correcto, del globalismo que nos meten hasta en la sopa y ese fantasma que agitan políticos y medios de comunicación de la supuesta amenaza fascista ya no cala en los ciudadanos.

"Vox es una fuerza decisiva para conformar gobiernos y adoptar medidas para salir de la crisis económica y social"

¿A qué atribuye el cambio político que se ha producido en Italia?

Hay que entender el hartazgo, pero este cambio no es sólo fruto del cansancio. De todos los que la critican, pocos han leído el programa de Meloni. Es ilusionante, una apuesta de futuro y en nada va contra Europa, la OTAN o todas esas mentiras que se han dicho. A España también le llegará su momento, ya está llegando. Vox es una fuerza decisiva para conformar gobiernos y adoptar medidas para salir de la crisis económica y social en la que nos han sumido la izquierda, los nacionalistas y la tibieza del PP y Cs.

¿Su deseo es continuar en política a medio y largo plazo?

Como le comenté en otra pregunta, siempre he estado en la defensa activa de derechos y libertades ciudadanas, primero desde la sociedad civil y en estos últimos cuatro años directamente en política como diputado. Al entrar en política ya dije, y ahora lo vuelvo a repetir, que para mí esto es algo pasajero, no algo donde jubilarme. Los que no necesitamos la política para vivir tenemos la ventaja de poder volver en un momento dado al sector privado, en donde yo siempre había trabajado. Por lo que respecta a cuál será el momento de dejarlo o no dejarlo, lo iremos viendo, pues dependerá de cómo vayan las elecciones y de cómo se desarrolle todo el panorama político e institucional.

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