Me indigna, me cabrea, me desespera que un recorrido en coche que podría hacer en 5 o 10 minutos tenga que hacerlo en más 30. No es normal. Menos aún si el recorrido en cuestión es que va desde el antiguo edificio de Gesa, actual zona del Palau de Congressos, hasta el Moll Vell.
No es normal que la principal arteria de la ciudad, la que da la bienvenida a los turistas que vienen desde el aeropuerto y a los residentes que proceden de la Part Forana, tenga los atascos que tiene a día de hoy.
No sé de quien es la culpa. Si de los de ahora, a los de antes o a los de más allá… pero alguien tiene la culpa. No es normal que un martes, a las 12 de la mañana, me tire más de 30 minutos rodando a menos de 20 kilómetros por hora porque algún iluminado, en su día, no tuvo en cuenta que los accesos a Palma deberían contemplar un aumento tanto de población como de coches.
No es normal que la primera imagen que reciben los que nos visitan, sean foráneos o autóctonos, sea una cola eterna de coches, tubos de escape y conductores cabreados porque las cosas no se planificaron como tocaba.
No sé que solución tiene este asunto… ¿Ir en bici? ¿En patines? ¿Corriendo? Sea como fuere, sospecho que a nuestros turistas aún les queda largo tiempo de ser recibidos por una mole de cemento inacabada y por una nube de humo procedente de los muchos coches que intentan avanzar, Paseo Marítimo adentro, a paso de tortuga. Bienvenidos a Palma.




