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Urgen medidas para frenar el impacto de la quiebra de Thomas Cook

jueves 26 de septiembre de 2019, 00:00h

Las primeras estimaciones señalan que la deuda de Thomas Cook con el sector turístico balear asciende a 100 millones de euros. Se trata de operaciones ya realizadas, por lo que las pérdidas provocadas por la quiebra del touroperador acabarán siendo muy superiores. De hecho, se pierde el final de la temporada de verano, pero sobre todo las operaciones previstas para los meses de invierno y para el arranque de la temporada alta del 2020. Indirectamente a esta caída del negocio habrá que sumar el impacto en sectores colaterales como los transportes, proveedores de servicios y productos, o el comercio, por ejemplo. También el empleo va a resultar afectado por la quiebra del gigante británico. De forma directa, con el cese de la actividad de los mil empleados de Thomas Cook en las Islas; indirectamente, con el adelanto en el cierre de establecimientos hoteleros y su repercusión en la mengua de las actividades en otros servicios complementarios.

La magnitud de la crisis está aún por concretar. De momento, la situación ha obligado a reaccionar a todos los agentes implicados, desde el Govern, a los empresarios y a los sindicatos, que este miércoles han visualizado la unidad de acción que es necesaria para afrontar el problema. El establecimiento de un frente común es tan necesario como la urgencia de concretar medidas para compensar el daño en términos económicos y de empleo.

El conseller de Modelo Económico, Trabajo y Turismo, Iago Negueruela, ya ha adelantado que el Govern solicitará ayudas al Gobierno de la nación para afrontar la situación de las empresas. Es necesario, además, concretar una serie de medidas de carácter general que garanticen la continuidad de la actividad turística y la conectividad de las Islas. En este sentido, cabría valorar la oportunidad de adoptar bonificaciones para determinadas acciones, exenciones fiscales, la rebaja de las tasas aeroportuarias o, muy especialmente, un mayor esfuerzo en la promoción turística durante todo el año o el ajuste a la baja del tipo aplicable en el impuesto de turismo sostenible.

Son medidas que estarán sobre la mesa y sobre las que, más pronto que tarde, habrá que tomar decisiones, tanto a la hora de acudir con una sola voz ante el Gobierno central, como para aplicar directamente desde el Govern. Se trata de que la maquinaria no se pare.


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