La escena ya olía mal antes incluso de que los agentes abrieran la puerta del coche. Un frenazo brusco, nerviosismo evidente y, poco después, el hallazgo que terminó de encajar las piezas.
La Policía Local de Palma detuvo el pasado 12 de abril a un hombre de 48 años en la barriada de la Soledat como presunto autor de un delito contra la salud pública y otro contra la seguridad vial. No tenía carné —ni lo había tenido nunca— y transportaba hachís escondido bajo el asiento del conductor.
UN FRENAZO REPENTINO
Todo comenzó durante un control rutinario de la Unidad Motorizada (UMOT). Los agentes observaron cómo un turismo reaccionaba de forma sospechosa al percatarse de su presencia: un frenazo repentino ante una señal de ceda el paso que levantó las primeras alarmas. Decidieron darle el alto.
Al acercarse al vehículo, los policías detectaron un notable nerviosismo en el conductor, único ocupante del coche. La situación se torció definitivamente cuando, al pedirle la documentación, el hombre admitió que no disponía de permiso de conducir. No era la primera vez: ya había sido denunciado anteriormente por el mismo motivo, algo que los agentes confirmaron en la base de datos.
FUERTE OLOR A HACHÍS
Pero la intervención no terminó ahí. Un fuerte olor a hachís procedente del interior del vehículo llevó a los agentes a registrar el turismo. Bajo el asiento del conductor encontraron una pieza de la sustancia, en forma de ladrillo, con un peso aproximado de 100 gramos.
Con estos indicios, procedieron a su detención. La propietaria del vehículo se hizo cargo del coche y aseguró desconocer que el hombre carecía de licencia.







