El académico británico Jason Arday, que dimitió de la Universidad de Cambridge a principios de agosto en plena polémica por acusaciones de plagio, ha muerto a los 41 años en Londres.
Los servicios de emergencia lo encontraron inconsciente el viernes por la tarde en una vivienda de Battersea, al sur de la capital británica, y certificaron su fallecimiento en el lugar.
La Policía Metropolitana de Londres considera la muerte «inesperada», pero no sospechosa. La Unidad de Mando Central Sur investiga ahora las circunstancias y remitirá un informe al forense.
Su fallecimiento llega apenas diez días después de que Arday abandonara Cambridge ante la creciente controversia sobre su trabajo académico y algunos aspectos de su trayectoria personal.
LA FAMILIA DENUNCIA UNA «CAMPAÑA DE ACOSO»
«Jason fue objeto de una campaña de acoso continuado durante más de tres años después de aceptar su puesto de profesor», sostiene la familia en un comunicado difundido por su editorial, Simon & Schuster.
Sus allegados aseguran que aquella «campaña de desinformación» resultó «insoportable» para Arday, al que describen como «un hombre amable» que siempre quería «ver lo mejor de cada persona». También han pedido respeto a su intimidad.
Arday alcanzó una notable proyección pública con su llegada a Cambridge. En 2023 se convirtió en el profesor negro más joven de la universidad, un hito que recibió una amplia cobertura mediática.
De origen humilde, centró su carrera en la sociología de la educación y ganó protagonismo en los debates sobre diversidad e inclusión.
LAS ACUSACIONES DE PLAGIO
La polémica comenzó cuando varios académicos y medios británicos cuestionaron partes de la tesis doctoral que presentó en 2015 y lo acusaron de plagio.
Detrás de las primeras acusaciones estaba Nathan Cofnas, investigador estadounidense al que Cambridge despidió en 2024 tras acusaciones de racismo.
Pronto, el asunto superó el ámbito estrictamente académico. Medios conservadores y comentaristas críticos con las políticas de diversidad, igualdad e inclusión sostuvieron que Arday se había beneficiado indebidamente de ellas para progresar profesionalmente.
Frente a estas acusaciones, Arday negó el plagio y sostuvo que las consideraciones raciales estaban detrás de parte de los ataques contra su figura.
Cambridge salió inicialmente en su defensa y denunció una «innoble campaña». Sin embargo, el aumento de la polémica llevó a la universidad a abrir una investigación a principios de agosto.
DIMITIÓ EL 5 DE AGOSTO
La presión terminó con la salida de Arday de la institución. El 5 de agosto renunció a sus cargos como profesor de Sociología de la Educación y miembro del Jesus College.
En una carta difundida en internet explicó que marcharse constituía «la única manera» de poner fin a un «periodo difícil». Al mismo tiempo, advirtió de que nadie debía interpretar su decisión como una admisión de las acusaciones.
Días después, en una entrevista con The Times, reconoció haber cometido «errores» en el ámbito académico, pero rechazó la imagen que, a su juicio, algunos medios y críticos estaban construyendo sobre él.
«Un mentiroso, un mitómano y un fraude académico». Así resumió Arday la forma en la que consideraba que estaban intentando presentarlo ante la opinión pública. También insistió en que la campaña para apartarlo de Cambridge tenía motivaciones raciales.
LAS DUDAS SE EXTENDIERON A SU BIOGRAFÍA
El escrutinio acabó alcanzando otros episodios de su vida. Diversos periódicos pusieron en duda algunas de las afirmaciones que había realizado sobre su trayectoria personal.
Entre ellas figuraban haber completado 30 maratones en 35 días y haber recaudado millones de libras para organizaciones benéficas.
También suscitaron dudas algunos episodios que relataba en sus memorias. Arday aseguraba que durante su infancia recibió un diagnóstico de autismo y retraso global del desarrollo. Según su relato, no comenzó a hablar hasta los 11 años y aprendió a leer y escribir a los 18.
Sus memorias llegaron esta semana a Estados Unidos y tenían previsto su lanzamiento en Reino Unido a finales de mes.
CAMBRIDGE INVESTIGARÁ EL CASO
La vicecanciller de Cambridge, Deborah Prentice, ha expresado su «profunda tristeza» por la muerte y ha trasladado sus condolencias a familiares y amigos.
Un día antes del fallecimiento, Prentice había calificado el caso de «aberración» y anunciado una investigación independiente sobre las circunstancias que rodearon la incorporación y trayectoria de Arday en Cambridge. También pidió que la controversia no sirviera para desacreditar a otros académicos pertenecientes a minorías étnicas.
Desde Londres, el alcalde Sadiq Khan ha denunciado que Arday sufrió una «perniciosa campaña de desprestigio que otras personas en su situación no habrían sufrido». Para Khan, su muerte representa una «tragedia» y una «señal de alarma para todos nosotros».
El primer ministro británico, Andy Burnham, también ha pedido evitar conclusiones precipitadas. «No es momento de apresurarse a juzgar. Es un momento para la reflexión, para reflexionar sobre cómo se ha llegado a esto», ha afirmado.








