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Enfermedades que condicionan la vida en verano (más allá de la Covid)
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(Foto: Javier Fernández. Grupo La Siesta)

Enfermedades que condicionan la vida en verano (más allá de la Covid)

Por Josep Maria Aguiló
lunes 12 de julio de 2021, 18:00h
Más allá de la crisis puntual que supone la Covid, el verano es propicio para el desarrollo de un buen puñado de enfermedades. Son dolencias recurrentes, propias de la estación y relacionadas con una mayor exposición al sol, al calor y a la humedad. Otitis, hongos, quemaduras, picaduras, problemas intestinales... Enfermedades de poca gravedad, pero muy molestas y que condicionan la vida cotidiana. El doctor Héctor Martín, de Urgencias de la Clínica Rotger, nos pone en alerta de cada una de estas dolencias y prescribe remedios.
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¿Cuáles serían las enfermedades y las lesiones típicas del verano?

Podríamos decir que las cosas buenas del verano son también a veces las más peligrosas, por decirlo de alguna forma. Lo bueno en exceso siempre es dañino. En este caso, estaríamos hablando de enfermedades relacionadas con el calor y el sol, por una parte, y con el agua y la humedad, por otra. En ese sentido, el golpe de calor sería la patología más prevalente y la más peligrosa, si bien destacaría también las quemaduras solares. En cuanto a las dolencias relacionadas con la humedad, tendríamos las otitis, las cistitis y los hongos. Esas serían las enfermedades más frecuentes y las que están más relacionadas con esta época del año.

¿Los consejos preventivos que nos daban nuestros abuelos siguen siendo válidos hoy?

La mayoría de esos consejos preventivos, sobre la necesidad de una buena higiene o de una buena hidratación, siguen siendo hoy igualmente válidos, sí. Esos consejos nacían de la cultura popular y de la sabiduría adquirida por la gente mayor con la experiencia. Esa experiencia permitía, por ejemplo, saber lo que le podía suceder a una persona que no bebiera agua o que saliera a pasear a las tres del mediodía. Es cierto que algunos de los consejos que nos daban nuestros abuelos podían estar equivocados, por ejemplo en los casos en que contenían elementos de superstición, pero en las cosas básicas realmente acertaban.

¿Cómo podemos prevenir un posible golpe de calor?

Lo más importante es siempre intentar evitar las horas en que el sol está más alto, es decir, las horas centrales del día, que son las más calurosas. En esas horas, hay que evitar salir a la calle si es posible, y en el caso de que no haya más remedio, debemos intentar ir por zonas de sombra. Asimismo, no debemos estar muy expuestos al sol y hemos de evitar el ejercicio al aire libre. Pero sobre todo es muy importante hidratarse muy bien. La hidratación siempre es esencial, pero en estas fechas lo es mucho más todavía. Así, debemos beber con regularidad agua o bebidas isotónicas, unos dos litros al día como mínimo. En cambio, tomar unas cervezas, bebidas azucaradas o alcohol no nos serviría para el propósito que buscamos, pues casi deshidratan más que aportan hidratación.

¿Cuáles serían los síntomas del golpe de calor?

Los síntomas básicos cuando empieza el golpe de calor suelen ser el aumento de la temperatura corporal, es decir, la aparición de fiebre, aunque no de origen infeccioso, así como también tener dolor de cabeza y mareos. En ese contexto, cuando una persona empieza a sufrir una inestabilidad intensa o alteración conductual, en el sentido de que le cueste hablar, esté somnolienta o su dolor de cabeza sea muy intenso, conviene que consulte a un médico. Esa consulta es esencial sobre todo en pacientes considerados de riesgo, es decir, los niños pequeños, la gente anciana y las personas con patologías crónicas, como por ejemplo problemas renales, cardíacos o de tensión.

¿Qué podemos hacer nosotros en un primer momento?

Podemos refrescar a la persona afectada lo máximo posible, como hacemos también cuando tenemos fiebre alta, con baños húmedos fríos en la frente y la nuca, hidratando a esa persona muy bien y protegiéndola del sol y del calor. Por otra parte, siempre digo que en el caso del golpe de calor y también de otras patologías, debemos procurar protegernos siempre previamente y tener cuidado para disfrutar al máximo del verano.

¿Por qué se producen las diarreas estivales?

En estos casos influye también el calor, pues los alimentos se mantienen peor en verano y se deterioran antes cuando están expuestos a altas temperaturas. Por ello, hay que tener mucho cuidado con el lugar en donde guardamos la comida y además también es necesario conocer cuánto tiempo puede llevar expuesta esa comida a temperaturas elevadas. En ese sentido, si no sabemos cuál es el estado de alimentos como los huevos, las carnes, los pescados o los mariscos, debemos evitarlos. Si tenemos dudas sobre cómo se ha conservado tal o cual alimento, es mejor no ponerse en riesgo, porque en estos meses es más fácil que se desarrollen microorganismos en los distintos alimentos.

¿Qué remedios pueden ayudarnos en esos casos?

Lo mejor y más aconsejable sería comprar suero oral, que se puede adquirir en las farmacias sin receta. Es lo óptimo, pues ese suero lleva una mezcla de iones y de electrolitos, que son muy necesarios y que perdemos en exceso con las altas temperaturas. Hemos de recordar que cuando uno está con diarrea y con vómitos es cuando más líquido pierde, así como también más cloro, más sodio y más potasio, que es necesario reponer. Y esa reposición se puede hacer también con las bebidas isotónicas. En ese sentido, el Aquarius es muy recomendable. En caso de que no lo tengamos en casa, entonces debemos beber agua, que por lo menos hidrata, aunque no nos aporte iones.

¿Por qué aparecen los hongos sobre todo en estas fechas?

Como hemos comentado ya, la humedad favorece la aparición de infecciones, especialmente las fúngicas. En ese sentido, el pie descalzo es el que más riesgo tiene. Si siempre lleváramos chanclas o zapatillas de goma, sería complicado que nos infectásemos, pues para contagiarte del hongo tienes que estar en contacto con él. El problema es que tanto en la piscina como en la playa solemos ir por zonas comunes sin protección entre la planta del pie y el suelo. Ello hace que estemos expuestos al hongo. A partir de ahí, la humedad potencia la infección y los síntomas.

¿Cómo se puede tratar el hongo una vez que ha aparecido?

Normalmente hay que tratarlo con cremas o polvos antifúngicos, que necesitan receta. Así que creo que es mejor ir directamente al médico en estos casos. Además, puede haber también a veces dishidrosis, que es una alteración en la piel que puede provocar eczemas y que igualmente es muy frecuente en verano por el calor y la humedad.

Vayamos con otro clásico, las otitis...

Curiosamente, hay gente que no tendrá nunca una otitis aunque esté buceando todo el verano y hay gente que mete un momento la cabeza debajo del agua y ya está fastidiada. En ese sentido, influye mucho cómo es el oído y lo sinuoso que es el conducto auditivo de cada persona, así como la facilidad que tiene para contraer infecciones. A los pacientes que en algún momento han tenido ya otitis, les recomiendo que protejan sus oídos con tapones si en algún instante han de sumergir de nuevo la cabeza dentro del agua. En el caso de las personas sin antecedentes de otitis, les pido que intenten drenar los oídos a la salida del agua de una piscina o del agua del mar, que son las que más fácilmente pueden producir infecciones.

¿Qué debo hacer si sospecho que tengo otitis?

Ante cualquier posible síntoma, como tener dolor en los oídos, le recomendaría en mi caso que viniera a Urgencias de la Clínica Rotger para hacerle una valoración. El equipo de profesionales que conformamos esa área está muy bien formado y además cuenta también con un otorrino, que puede ofrecer un diagnóstico especializado muy temprano.

Las cistitis suelen ser también frecuentes en esta época del año...

Efectivamente. Piense que cuando estamos en la playa o en la piscina, entramos y salimos del agua con frecuencia, portando normalmente el mismo bañador, por lo que la zona genital siempre está húmeda. Y como hemos comentado ya, la humedad es el lecho favorito para los microorganismos. Además, las bacterias más frecuentes que producen infecciones de orina no podemos evitarlas, porque están en nosotros. La más frecuente es la Escherichia coli, que es una bacteria del tubo digestivo.

¿Se puede evitar la cistitis?

Yo diría que lo más importante para intentar evitar la cistitis, también fuera del verano, es no aguantarse la micción e hidratarse bien, así como también evitar la humedad en la zona genital. Como he indicado ya, en estas fechas estivales es esencial procurar mantener esa zona de nuestro cuerpo lo más seca posible, por ejemplo poniéndonos un bañador seco cuando salgamos del agua.

¿Y si finalmente tenemos síntomas?

Si tenemos síntomas o molestias al llegar a casa, o si pensamos que hemos bebido menos líquido del aconsejable, lo primero que debemos hacer es hidratarnos muy bien, beber mucho líquido e intentar ver si los síntomas no son tanto infecciosos como irritativos, por una posible deshidratación. En el caso de que se mantengan los síntomas tras dos o tres micciones, hay que consultar al médico, porque al final el remedio para estos casos son los antibióticos, que requieren receta.

Vayamos ahora con las picaduras. ¿Realmente nos ayuda ponernos agua fría?

Sí, el agua fría va bien cuando se ha producido una inflamación. El frío disminuye la inflamación tanto en el caso de las picaduras como cuando sufrimos lesiones traumatológicas.

¿Cómo hay que actuar si nos pica una medusa?

Sin ser un experto en la materia, sí le diría que hay que lavar o limpiar la zona afectada con agua salada, evitando echar agua dulce sobre la picadura. Asimismo, hay que quitar todos los restos que pueda haber en nuestra piel de los distintos tentáculos de la medusa y seguidamente hay que acudir a un centro de urgencias.

¿Y si nos pican los mosquitos?

En este caso hay siempre una posible parte de prevención previa, por ejemplo con los antimosquitos o con plantas aromáticas como la citronela. Aun así, si finalmente los mosquitos nos han picado, esa situación se puede resolver ambulatoriamente, sin necesidad de acudir a un hospital, con pomadas o cremas que suelen ser con base de amoniaco. Una solución farmacéutica suele ser más que suficiente, a menos que seamos alérgicos o que veamos que la evolución no es favorable.

¿En verano hay más enfermedades de transmisión sexual?

Bueno, yo diría que en esta época del año la incidencia de las enfermedades de transmisión sexualETS— aumenta en las zonas turísticas, sobre todo por el incremento de la movilidad y de la población. Pasa un poco como con los temas traumatológicos, en el sentido de que si vienen miles de turistas con ganas de fiesta, es probable que en algunos casos se relajen un poco las precauciones. Añadiría que en estos últimos años estamos viendo un aumento en el número de casos de infecciones de transmisión sexual, que luego se traducen en ETS, ya no sólo en verano. En este contexto, siempre hago hincapié en que hay que protegerse. Estoy totalmente a favor de la libertad sexual y de que la gente disfrute como ella quiera, pero siempre con cabeza y con protección.

¿Podemos fiarnos de todo lo que leemos en internet sobre enfermedades y patologías?

En la actualidad, hay un aumento exponencial de la información a la que una persona puede tener acceso, algo que tiene muchas ventajas. El problema en este caso, como en casi todo, es la posible veracidad o no de las fuentes. Lo que se puede encontrar hoy en Google es muy variopinto. Además, como lo que buscan los autores de determinadas webs es que se lean sólo sus páginas, a veces algunas de esas páginas pecan un poco de sensacionalistas.

Por otra parte, a veces hay hoy pacientes que discuten el posible diagnóstico con los propios facultativos...

Es cierto que hoy es más frecuente que antes que entre un paciente y nos diga "tengo esto", pero al final la mayoría de la gente suele ser sensata y entiende que si está siendo atendida por un especialista, tiene que dejarse orientar. Lo importante es que el paciente se sienta bien atendido y comprendido. Precisamente, en Urgencias de la Clínica Rotger creo que estamos consiguiendo ofrecer un servicio mucho más cercano y esto la gente lo agradece.

Ante cualquier posible duda, ¿siempre es mejor consultar al médico?

Sí, es mejor. Mire, muchas veces vienen pacientes que piensan "igual no debería haber venido para esto" o "esto que me pasa quizás no sea tan importante". Pero algo que nos está generando angustia o incertidumbre siempre se debe consultar, porque al final esa angustia disminuye nuestra calidad de vida. En ese sentido, el mero hecho de que alguien con la necesaria formación nos diga "esto no es nada, se puede ir usted tranquilo a casa", supone ya un tratamiento o una solución. Nuestra labor como médicos consiste también en tranquilizar y acompañar un poco al paciente.

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