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Los hoteles inician la temporada con buenas perspectivas y un gran reto
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(Foto: J. Fernández Ortega)

Los hoteles inician la temporada con buenas perspectivas y un gran reto

Por Laura del Amo
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ldelamomallorcadiariocom/7/7/22
viernes 02 de febrero de 2024, 05:00h

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Los hoteles de temporada de Mallorca están ya listos para abrir sus puertas. De hecho, algunos inician actividad este mismo viernes tras casi tres meses de hibernación. En ese tiempo, las empresas han aprovechado para hacer reparaciones y los empleados, mayoritariamente, han optado por descansar y pasar tiempo con los suyos, algo muy difícil en los meses más intensos del verano. La temporada se presenta con buenas perspectivas, pero también con un gran reto: la configuración de las plantillas, algo cada vez más complicado por los elevados precios del alquiler. Conscientes de este problema, algunos establecimientos apostaron hace años por formar a jóvenes para poder contar con una 'cantera' propia que les permita mayor estabilidad entre el personal.

Situado en Playa de Palma, el hotel THB María Isabel, un cuatro estrellas de tamaño medio, se afana por dar los últimos retoques a habitaciones y zonas comunes. El periodo de descanso ha servido este año para añadir elementos a la oferta gastronómica y para incorporar las camas elevables a sus 148 habitaciones. Así, todo el equipo, formado por entre 45 y 50 personas según las diferentes fases de la temporada, vive ya las primeras horas de apertura con la tranquilidad de la experiencia, pero también con algunos nervios.

"Aunque lleves muchos años, siempre hay un poco de nervios porque estamos pendientes de ver cómo aceptan los clientes los cambios que hemos introducido durante el cierre, cómo son esos clientes, cómo va la temporada, cómo se adaptan las nuevas incorporaciones al personal...siempre está el gusanillo de cuando empiezas un proyecto nuevo", asegura el director del establecimiento, Jordi Fuster.

Durante los casi tres meses de cierre, el hotel parece no tener actividad de puertas afuera, pero por dentro el panorama no es exactamente así. "Todo se apaga: las luces, las calderas, las cocinas... Pero en ocasiones, como este año, el equipo de mantenimiento mantiene una cierta actividad. En nuestro caso, este año han estado instalando las nuevas camas elevables. Además, el director suele pasarse una o dos veces por semana, porque además de las reservas futuras, también hay que ocuparse, por ejemplo, de pagar facturas a proveedores o de hacer informes sobre cómo ha ido la temporada anterior, así que también hay algo de actividad administrativa", relata Fuster.

Como ya es habitual en esta zona de Palma, los primeros en llegar serán los grupos de ciclistas alemanes, que permitirán al hotel abrir directamente con una ocupación en torno al 65 por ciento. Estos primeros clientes de la temporada suelen ser tranquilos y de mayor edad que los que llegan ya entre julio y agosto, que son bastante más jóvenes y en ocasiones causan algún problema a los empleados, sobre todo a las camareras de pisos, aunque cada vez menos.

"Con la normativa contra los excesos, los turistas se han ido relajando"

Para la jefa de recepción, Elena Plaza, "con la normativa contra los excesos, los turistas se han ido relajando. La inversión de las empresas privadas y del Govern ayuda, ha servido para filtrar, porque según qué clientes con los precios más altos igual no vienen", apunta. "Antes solían ser sobre todo alemanes, pero ahora vienen de todas partes del mundo. Y vienen al sol y playa, pero también a estar tranquilos", asegura Elena, para quien el nuevo tipo de cliente "es muy bueno de llevar, porque cuida su entorno y el hotel, y a los que repiten les gusta que les reconozcas".

La temporada 2024 se presenta "buena", si bien continuará la tendencia a retrasar cada vez más las reservas, algo que Fuster achaca a que "los clientes van siendo más jóvenes y no reservan tanto a través de los touroperadores". Con esos cambios en el perfil del cliente ha venido también el debate sobre la saturación en algunos momentos de la temporada alta. Para el director de este hotel, "en los hoteles no se vive esa saturación, aunque como residente, en algunos momentos de julio y agosto es complicado desplazarse por la isla. Nuestros clientes no la perciben mucho, porque van a la playa a pie y esta playa no está saturada. Lo que sí notan a veces es que no hay muchos taxis y que debería haber más frecuencias de los autobuses", asegura.

"Podemos convivir con el alquiler turístico, siempre que esté regulado"

Jordi Fuster asegura además en estos últimos años "no ha habido crecimiento de hoteles, sino de otro tipo de oferta que se tiene que regular". Se refiere, por supuesto, al alquiler turístico. "Podemos convivir ambos sectores, siempre que esté regulado. El problema es que hay mucho que es ilegal, y eso nos hace daño. Además, nosotros estamos sometidos a mucha normativa en todos los departamentos, y ellos no", subraya.

Pero no es el único reto que afrontan los hoteles. Encontrar personal tanto desde el inicio de temporada, o para sustituir a empleados que se ponen de baja, es cada vez más difícil. Y no porque estas empresas no pongan empeño o busquen soluciones, sino por los precios del alquiler de viviendas. Durante años, los hoteles de la isla han podido contar los temporeros que venían de la Península. Esto ya prácticamente no sucede.

"Nosotros en Ibiza ya alojamos a personal en uno de nuestros hoteles, porque allí lleva más tiempo esta problemática, pero hay que ver cómo lo hacemos, porque los hoteles no pueden perder capacidad para sus clientes", subraya el director del THB Maria Isabel, quien cree que "sería bueno que hubiera alguna ayuda del Gobierno, que se implicase en este tema, porque no afecta solo al turismo, también a sectores que son aún más importantes, como los médicos". Admite en todo caso que es un tema "complicado" cuya solución debe venir de la parte privada y de la pública.

"Llegan tiempos difíciles. La juventud es difícil de entender y de llevar"

Por su parte, Abel Pomares, jefe de cocina, y David Hernán, encargado de los desayunos, coinciden también en señalar hacia la vivienda como un gran problema para encontrar personal. "Antes venían más personas de la Península, pero ahora los más veteranos somos nosotros. No es que no les guste lo que hacían, es que muchos han vuelto a su casa", explica Abel, mientras David asegura que "ganan menos allí, pero pagan menos de alquiler, porque aquí tienen que pagar 1.100 euros por un piso".

"¿Y qué hace el hotel? Pues prueba y busca, pero el problema es que la gente buena para trabajar ya tiene su puesto, y cuando tienes que rellenar plantilla no encuentras trabajadores que lo necesiten o que quieran trabajar. Nuestro trabajo es duro y ahora la gente solo busca sus 8 horas y a poder ser en turno seguido, si es partido ya te pone mala cara", asegura Abel, para quien la Covid cambió las cosas. "Ahora las personas no tienen paciencia, hay otra mentalidad. Como en Baleares hay trabajo, están dos meses en un sitio, tres en otro...gente que quiera un futuro y quiera echar para adelante es díficil de encontrar", asegura David, mientras Abel sentencia "llegan tiempos difíciles. La juventud de hoy en día es difícil de entender y de llevar".

La gobernanta del hotel, Pilar Piñero, lleva 15 años al frente de las camareras de pisos en el 'Maria Isabel' y coincide con sus compañeros que configurar buenas plantillas es un gran reto para el sector. "El personal ya no es igual que antes. Por cada persona que se jubila, la que viene no es igual, no es la mitad de responsable ni rinde igual. Hay que tener mucha paciencia, porque antes lo hacíamos todo y ahora, con decir 'no me da tiempo', ya está. Hay mucho trabajo, es verdad, pero como ha habido siempre", asegura.

Además, las nuevas incorporaciones se hacen gracias a quienes vienen de otros países. "De nacionalidad española no viene nadie a buscar trabajo y jóvenes menos. Sí vienen de otros países a trabajar para ganarse la vida y lo hacen donde más fácil es encontrar trabajo, porque no tienen estudios. También he probado a meter algún hombre, porque yo creo en la igualdad, pero no han funcionado", explica Pilar.

"Nadie quiere trabajar de camarera de pisos"

Sus compañeras Isabel y Magdalena son de la misma opinión. Esta última es además la más veterana. Lleva 32 años en el hotel y asegura que antes eran todas de la Península, pero ahora hay mucha gente de otros países. De hecho, de las 13 o 14 personas que alcanza este departamento en el momento más alto de la temporada, solo 3 tienen nacionalidad española. "Nadie quiere trabajar de camarera de pisos. En recepción hay más españoles, pero en cocina, pisos y comedor, no, hay más extranjeros", asegura.

Y Pilar añade "antes mayoritariamente veníamos de la Península, porque el alquiler se podía pagar, pero ahora es muy difícil tener un alquiler, lo que vale es casi lo que ganamos. Y los que están aquí también se quejan de los alquileres, muchos tienen que compartir, o tienen que irse a las zonas más baratas de la ciudad, porque en esta zona (Playa de Palma) nadie puede venir para tener vivienda".

Ante este evidente problema, THB Hotels apostó hace ya algunos años por formar a jóvenes para hacer de ellos el futuro de sus hoteles. Así, el 'Maria Isabel' es centro acreditado por el SOIB para impartir certificados de profesionalidad a jóvenes que reciben una formación técnica y pueden además trabajar en los establecimientos de la cadena.

"Hacemos una inversión en el talento de los jóvenes, les damos una oportunidad"

En estos momentos se forman para el área de restauración, pero en otros momentos han impartido también formación para cocina o pisos. "Lo que hacemos es crear cantera, como los equipos de fútbol", asegura la coordinadora pedagógica del grupo, Fernanda Almazán. "Hacemos una inversión en el talento de los jóvenes, a los que damos una oportunidad, les cambias la vida y les vemos crecer, y eso nos hace sentirnos muy orgullosos". Además, estos jóvenes pueden cubrir las bajas del personal que pueda haber durante la temporada o incorporarse plenamente a la plantilla, por lo que "aunque el año pasado hubo mucha falta de personal en el sector, a nosotros no nos ha repercutido".

Uno de esos alumnos que ya están muy integrados en el hotel es Luis Santos, que se encuentra en el tercer y último nivel de la formación de restauración. "La época de la Covid me afectó, necesitaba un cambio. Encontré este trabajo por una oferta en Infojobs que me dio mi madre", asegura Luis, quien aspira a llegar a ser director de hotel. De momento, en el 'Maria Isabel' le han dado la oportunidad de pasar al área de recepción, gracias al alemán que tiene a nivel nativo al ser su madre de esa nacionalidad. "Así podré seguir creciendo", señala.

Y es que, según explica Fernanda Almazán, "a esta formación se puede acceder a través del SOIB, pero está funcionando muy bien el 'boca - oreja'". Así pues, muchos padres que trabajan en la compañía introducen a sus hijos en este mundo a través de este sistema formativo. Serán así el futuro de un sector que mostrará este 2024 de nuevo su fortaleza, pero que tiene también algunos retos que deben afrontar todos los interesados, tanto públicos como privados.

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