Fundación Qube

"Innovar no es sólo tener una buena idea, sino contar con el lugar adecuado para desarrollarla"

Edificio del Qube Technology Park rodeado de árboles y cielo azul
El Qube Technology Park es un referente en bioincubación.

La Fundación Qube, especializada en la gestión de bioincubadoras y con más de una década de experiencia en proyectos biotecnológicos y biosanitarios, «estudia la implantación de una bioincubadora en Mallorca como una apuesta estratégica para fortalecer el ecosistema de innovación y contribuir a la transformación del conocimiento científico en actividad económica». Así lo dio a conocer recientemente el Clúster Biotecnológico y Biomédico de las Islas Baleares.

En el contexto de las ciencias y la salud, una bioincubadora es una infraestructura especializada que apoya la creación y el desarrollo temprano de empresas basadas en biotecnología, biomedicina, salud digital o tecnologías sanitarias.

Por tanto, no es sólo un espacio físico, sino sobre todo un entorno diseñado para reducir el riesgo y acelerar la maduración de proyectos científicos hacia productos o servicios viables.

Partiendo de esa base, el modelo de trabajo desarrollado por la Fundación Qube en el Qube Technology Park de Tres Cantos, en Madrid, ha acompañado hasta ahora a 40 empresas y se ha consolidado, según el Clúster Biotecnológico y Biomédico de las Islas Baleares (BIOIB), "como un referente" en la conexión entre ciencia, empresa e inversión especializada.

ESPACIOS DE APOYO

Cabe recordar que el Qube Technology Park es un centro tecnológico dedicado a proporcionar espacios y servicios de apoyo a la innovación en el ámbito de la tecnología y de las ciencias de la salud.

Desde BIOIB se destaca que "la experiencia de un operador especializado en bioincubación resulta clave para reducir las barreras que afrontan los proyectos innovadores en sus primeras fases, en un sector marcado por altos costes de entrada, largos plazos de desarrollo y una regulación compleja".

En ese sentido, "contar con un entorno preparado desde el primer día permite reducir tiempos, costes y riesgos, y facilita que los proyectos avancen sin perder oportunidades por falta de infraestructuras o capacidades adecuadas".

GRAN EXPERIENCIA

Según se señala también desde BIOIB, la experiencia en bioincubación pone de relieve "el potencial económico" de este tipo de infraestructuras. A partir de modelos comparables, "una inversión inicial en torno a los cinco millones de euros permitiría dimensionar una bioincubadora de aproximadamente 5.000 metros cuadrados". Más allá de la inversión directa, "el mayor impacto se produce a través de la actividad de las empresas incubadas, cuya inversión inducida puede llegar a multiplicar por diez la inversión inicial".

La dilatada experiencia del Qube Technology Park de Tres Cantos "ilustra un modelo de bioincubación concebido como infraestructura tractora, basado en la especialización, la gestión profesional y la colaboración público-privada". En este caso concreto, el sector público facilitó la infraestructura y el riesgo operativo se compartió con agentes privados, "contribuyendo a posicionar el territorio como un nodo reconocido de innovación biomédica".

El presidente de Qube Science Park, Andrés König, recordó recientemente que "innovar no es sólo tener una buena idea, sino contar con el lugar adecuado para desarrollarla". La ciencia y la tecnología "necesitan, además de talento, infraestructuras preparadas desde el primer día: laboratorios operativos, espacios flexibles, servicios especializados y un entorno de colaboración que permita avanzar con agilidad".

BUENOS ENTORNOS

König también subrayó que "en estos entornos no sólo se investiga, sino que se crean startups —empresas emergentes—, se desarrollan patentes, se generan alianzas y se acelera la transferencia de conocimiento hacia el mercado".

En los últimos años, el citado modelo de bioincubación se ha consolidado en varias comunidades como parte de sus estrategias de innovación. Así, Cataluña, Madrid, Navarra, la Comunidad Valenciana o el País Vasco han apostado por infraestructuras especializadas que, en colaboración público-privada, han impulsado la creación de startups, la atracción de inversión y la transferencia de conocimiento.

En el caso de Baleares, nuestra Comunidad cuenta con "una base científica sólida, centros de investigación, personal científico altamente cualificado y proyectos con potencial de transferencia". Sin embargo, "carece de infraestructuras específicas para acompañar el emprendimiento biotecnológico y biomédico en sus fases iniciales, lo que dificulta la consolidación de proyectos y favorece su traslado a otras regiones".

INNOVACIÓN BALEAR

Por ello, desde el ecosistema de innovación balear se viene señalando la oportunidad de reforzar la conexión entre investigación y empresa. En esta tesitura, la gerente de BIOIB, Zara Pons, recalcó hace poco que "en Baleares existe un gran potencial innovador", y añadió que avanzar en infraestructuras como una bioincubadora "permitiría crear las condiciones necesarias para que esa innovación se traduzca en actividad económica en el propio territorio".

"Esta oportunidad se alinea con la estrategia balear en materia de ciencia e innovación, plasmada en la Ley de la Ciencia de 2022, y con el objetivo del Ejecutivo de elevar progresivamente la inversión en I+D hasta el dos por cien del presupuesto autonómico", se concluye desde BIOIB.

Nos encontramos, pues, con una apuesta clara por el conocimiento que sitúa a la bioincubación en el centro del debate sobre el futuro económico y científico del Archipiélago.

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