Una patrulla del Equipo Comunitario de Proximidad (ECOP) detectó el vehículo el pasado 22 de abril en el aparcamiento de un centro comercial de la calle General Riera. Los agentes observaron que la tarjeta colocada sobre el salpicadero presentaba bordes irregulares y signos de impresión doméstica.
NUMEROSAS IRREGULARIDADES
Los policías localizaron a la conductora y examinaron el documento. Comprobaron que el anverso y el reverso estaban impresos en hojas distintas y correspondían a dos ayuntamientos diferentes de Alemania.
La tarjeta también contenía faltas de ortografía en castellano. No identificaba al beneficiario. Uno de los sellos era una impresión y no un estampado original. Además, la fecha de caducidad aparecía escrita a mano como «indefinida».
PRIMERO RESPONSABILIZÓ A SU PADRE
La mujer aseguró primero que desconocía la irregularidad del documento y responsabilizó a su padre. Cuando los agentes le advirtieron de las posibles consecuencias penales para él, reconoció que había sideo ella la que confeccionó e imprimió la tarjeta.
LA POLICÍA CONTACTÓ CON LOS AYUNTAMIENTOS ALEMANES
La Policía Local intervino el documento e inició una investigación. Los agentes contactaron con los dos ayuntamientos alemanes cuyos datos aparecían en la tarjeta. Ambos confirmaron que nunca habían expedido una autorización con esas características, que no existía ningún beneficiario con esa identidad y que la numeración tampoco figuraba en sus registros.
Un especialista de la Unidad de Vehículos de Accidentes (UVAC) elaboró después un informe pericial de documentoscopia. El análisis confirmó la falsedad de la tarjeta y concluyó que podía inducir fácilmente a error tanto a los cuerpos policiales como a cualquier ciudadano.
Una vez finalizada la investigación, la Policía Local citó a la mujer como investigada no detenida por un presunto delito de falsedad en documento oficial. Asistida por su abogado, se acogió a su derecho a no declarar. Los agentes remitieron las diligencias a la autoridad judicial.







