El PP ya tiene candidato al Ayuntamiento de Palma. Se trata de Mateu Isern, militante del PP desde hace dos décadas y abogado, y una persona cuyo nombre había sonado desde hace tiempo en las quinielas. La designación de Isern es positiva porque es un candidato renovado y el PP necesita presentarse ante la sociedad con personas nuevas después de los escándalos vividos durante la pasada legislatura. Sin embargo, la renovación en ocasiones puede resultar un peligro porque de lo que se trata es que el candidato sea, además, un buen gestor. En los próximos días Isern debe explicarnos qué piensa hacer con carriles bici, peatonizaciones, palacio de congreso y edificio de GESA, pero es evidente que esta ciudad necesita un cambio. Aina Calvo no ha sido la alcaldesa que los ciudadanos esperaban y su gestión se ha basado más en los gestos que en realizar una política efectiva para los ciudadanos. A Calvo le ocurre igual que a Armengol y Antich. Le preocupa más el qué dirán sus votantes -los progresistas-que si realmente sus decisiones son buenas para la ciudad. Por eso, Isern tiene todavía más responsabilidad ya que debe liderar un proyecto de cambio para Palma, un proyecto en el que personas de todas las ideologías deben sentirse cómodas. Isern, cierto, representa la renovación, pero es una gran incógnita. Esperamos un tiempo prudencial antes de juzgarlo.





