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Aurora Jhardi, negocio privado con medios públicos

sábado 01 de diciembre de 2018, 00:00h

La cesión gratuita del Teatre Municipal Catalina Valls durante tres días para que la compañía en la que representaba un papel protagonista la regidora de Podemos Aurora Jhardi constituye un hecho sobre el que los responsables municipales deben dar todo tipo de explicaciones.

Los datos que ha ido revelando mallorcadiario.com esta semana, lejos de constituir un tema menor, ponen de manifiesto una situación que deja muchos interrogantes después de que el Ayuntamiento de Palma haya puesto a disposición, sin coste para los promotores, unas instalaciones municipales para una acción empresarial de la que se ha beneficiado una de las integrantes del gobierno municipal.

Desde el área de Cultura, que dirige Llorenç Carrió (Més per Mallorca), se señala que el procedimiento ha sido legal y que no ha existido incompatibilidad. Promotores culturales con menos influencia en las altas instancias municipales, sin embargo, han denunciado un trato de favor hacia la compañía en la que intervenía Jhardi, afirmando que el hecho de que la parte contratante y la contratada sean del mismo consistorio "deja en entredicho el criterio a la hora de seleccionar las obras y las cesiones de los espacios públicos". De hecho, muchas de estas compañías se han quejado de las dificultades que encuentran a la hora de acceder a los espacios públicos.

Las tres funciones de El Bosc de Birnam, que así se llama la obra, no se encuadran en el programa de actividades gratuitas del Ayuntamiento de Palma, por lo que no se justificaría la cesión del teatro sin coste. Al contrario, la compañía de tres actores cobró las entradas con una recaudación total de algo más de 9.000 euros y la empresa Zafiro Hotels patrocinó gastos de la producción y la promoción de la obra que no ha querido revelar. Se trata pues de una actividad empresarial en la que los responsables municipales han alimentado con medios públicos el beneficio que han obtenido unos particulares entre los que se encuentra una concejal del propio equipo de gobierno.

Al margen de las dudas éticas que plantea el caso, la actuación municipal requiere una explicación pormenorizada sobre quién y cómo se han tomado las decisiones que han llevado a esta cesión; qué papel desempeñó Aurora Jhardi en el proceso del que salió beneficiada; cuál es el coste de mantener en funcionamiento un teatro municipal durante tres días; qué criterios se siguen para seleccionar unas u otras obras; qué sabía el propio alcalde Noguera de toda la operación... Son preguntas que tarde o temprano se van a plantear desde colectivos que se sienten marginados, la oposición municipal o la propia Oficina Anticorrupción que puede tener en este uno de sus primeros casos para investigar.

Noguera debería adelantarse a todos ellos y poner negro sobre blanco todos los datos. Callar o considerar que es un asunto de escasa trascendencia puede resultar más perjudicial que arrojar luz sobre un tema que empieza a indignar a mucha gente.


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