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La culpa es mía, tuya y suya

domingo 27 de septiembre de 2020, 04:00h

Nuestro nivel de tolerancia como sociedad tiene límites insospechados. Qué hace que estemos dispuestos a permitir que nuestro Presidente y sus socios en nombre de todos propongan y lleven a cabo cambios que no suscribe más del 55 % de los votantes.

Desde pequeños estamos acostumbrados a poner a prueba a los que nos rodean, aprendemos así. En la infancia lo llamamos pillería. Todos los pequeños ponen a prueba a sus padres, abuelos, cuidadores e intentan hacer cosas que no se les permiten. En cuantas ocasiones les habéis avisado a los vuestros con un; eso no se toca, ahí no te acerques, no hagas esto, mientras el pequeño te reta con la mirada incluso sonríe y continua. Forma parte de su desarrollo como persona y su educación dependerá en buena medida de cuan laxo hayan sido sus progenitores o personas que le hayan criado. Cuantas veces habéis escuchado también, “es muy mal educado, se lo permiten todo”.

Me gustaría extrapolar la permisividad que estamos teniendo todos como sociedad, ligar la educación de un niño a la gobernabilidad de nuestro país y el desarrollo en nuestro caso de una joven democracia, en el que nuestros políticos son los niños traviesos y la ciudadanía son los padres. ¿Somos o no conscientes de las consecuencias que acarrea esta tolerancia? ¿Qué es lo que hace que estemos dispuestos a asumir tantos cambios sin queja?

Tal vez es la preocupación particular por la supervivencia individual de cada uno de nosotros lo que hace que ignoremos una metamorfosis impuesta de nuestro bien estar en silencio.

La tecnología insiste en recordarnos discursos grabados que contradicen las acciones de un gobierno elegido por una minoría, que se supone que nos representa a todos pero que gobierna para unos pocos.

Quizás el confort en el que vivimos nos lleva a quejarnos, criticar verbalmente y virtualmente entre nuestras cuatro paredes o entre líneas como una servidora pero sin ir más allá. Estamos no sólo viendo, sino sufriendo variaciones sustanciales de principios básicos de nuestra democracia como el de la privacidad o el de la libertad que acatamos con resignación y grandes dosis de pasividad. Pero, ¿hasta cuándo? porqué recuerde que la culpa es suya pero…… también es mía y tuya.

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