En un comunicado, Pezeshkian aseguró que la muerte del «más alto cargo político de la República Islámica de Irán y autoridad religiosa del mundo chií» a manos del «eje maldito estadounidense-sionista» debe entenderse como un acto de guerra dirigido contra los musulmanes, especialmente contra los chiíes en todo el mundo.
El mandatario calificó lo sucedido como «la mayor prueba que enfrenta hoy el mundo islámico» y defendió las represalias emprendidas por Irán, que incluyen ataques contra varios países de Oriente Medio, en particular contra aquellos aliados de Estados Unidos donde Washington mantiene bases militares.
Iran’s president described the assassination of the Leader of the Islamic Revolution as an open act of war against Muslims worldwide, particularly Shia communities across the globe. pic.twitter.com/wkLiFnp558
— Mehr News Agency (@MehrnewsCom) March 1, 2026
TRANSICIÓN EN EL LIDERZAGO IRANÍ
Tras la muerte de Jameneí, Pezeshkian ha asumido la dirección del país durante el periodo de transición, integrándose en un consejo compuesto también por el jefe del Poder Judicial, Golamhosein Mohseni Ejei, y un jurista del Consejo de los Guardianes, según informó la agencia estatal IRNA.
Pezeshkian, que ocupa la Presidencia desde julio de 2024, elogió el «liderazgo grande y divino» de Jameneí y aseguró que este se sustentó «en la voluntad, el voto y la opinión del pueblo», otorgando —según dijo— dignidad a la nación iraní y convirtiéndose en «una espina en el ojo de los enemigos del Islam y de Irán».
Por su parte, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Ali Larijani, lamentó la muerte del líder supremo y advirtió de que responderán a Estados Unidos e Israel. «Han quemado el corazón del pueblo iraní. Nosotros, en respuesta, quemaremos sus corazones», afirmó.







