El pasado 22 de abril, “El País” nos alertaba sobre el retroceso democrático en el mundo: “Las democracias retroceden, el autoritarismo avanza año tras año, y la tendencia se intensifica en una época dominada por dictaduras que, como la de China, exhiben como atractivo su gestión y poderío económico, estados autocráticos como Rusia que invaden y bombardean a un vecino sin respetar la legalidad, o unos Estados Unidos dedicados, con el presidente Donald Trump, a socavar algunos de los pilares de su propio estado de derecho y las normas internacionales”. ¡Completamente de acuerdo!
Larry Diamond, sociólogo de Stanford, ha subrayado esta realidad, que lleva ya más de una década en plena expansión. Esperemos que la ‘recesión democrática’ ‘sea un punto de inflexión hacia una dirección mejor’ (Ibidem) en el futuro. ¿Cuál? La mostrada por Hungría, ‘tras una derrota severa en las urnas’ del líder de ‘una forma de democracia degradada y de baja calidad’ (Editorial ‘El País’).
Llama poderosamente la atención que no se aluda, en el referido Editorial de ‘El País’, a la situación en España, donde el sistema democrático se ha degradado, presuntamente, hasta el punto de configurarse como de muy ínfima calidad y de haber mutado a formas propias de los regímenes autoritarios (cf. Delgado, La profecía totalitaria se está cumpliendo, Ok. Diario). ¿Qué ha ocurrido? ¿Cómo entender lo que ha pasado? ¿Será capaz el pueblo español de abrazar la senda húngara y facilitar la vuelta a la normalidad democrática?
Como es archisabido, las cosas empezaron a cambiar con la aparición del populismo, incluso en las democracias más consolidades. “Los problemas de las democracias están hoy directamente ligados a las personas que las dirigen. También en España (…) De repente, ya no son los sistemas políticos los que, con sus instrumentos de control, garantizan los derechos y las libertades, sino que quedamos al albur de la inspiración y los intereses de los personajes a los que entregamos el poder con nuestros votos” (Antonio Caño, Males con nombre y apellido, TO). También, aquí en España, “se nos coló de repente un individuo que puso todo en jaque, empezando por su propio partido, para satisfacer su ansia de poder” (Ibidem).
Nada nuevo que no se supiese. Los pueblos, como ya nos describió Étienne de la Boétie, en el s. XVI (cf. Nunccio Ordine, Los Hombres no son islas, 2022), prestan, a veces, una servidumbre voluntaria al tirano de turno. El hilo que los convierte en siervos, por mucho que se enmascare, sigue siendo perceptible: La pirámide se va ampliando mediante la compra escalonada de voluntades y todos percibimos como prosperan quienes la integran. La metodología ha sido y es siempre la misma ¿Por qué pretendemos ignorarla?
La semana pasada, The objective publicó los videos (Gran exclusiva de Ketty Garat) del debate del Comité Federal del Psoe, del 1 de octubre de 2016, y en el que fue sustituido Pedro Sánchez como Secretario general (cf. Antonio Caño, Génesis y creación del puto amo, TO). ¡Videos esclarecedores donde los haya! La duda que surge, después de la visión de tales videos virales, se concreta en “cómo es posible que, tras aquel bochornoso espectáculo, Sánchez volviera a ser reelegido secretario general apenas siete meses después” (Ibidem).
Ahí están los testimonios de algunos socialistas presentes, nada sospechosos. Ahí están, entre otros, los nombres de Javier Lambán, de Susana Díaz, de Soraya Rodríguez, de Emiliano García-Page. Éste último, en declaraciones a ‘El Imparcial’, 24.04.26, ha dicho: “Lo pueden llamar como lo quieran llamar, pero lo que hubo es un intento de hurtar la democracia del Partido Socialista y de un claro pucherazo (…) “yo ese día me di cuenta de lo que le caería encima a España si prosperaban algunas tesis" y "lamentablemente, de aquellos polvos, estos lodos" (cf. Ketty Garat, El llanto de Susana Díaz, TO).
Como ha subrayado Antonio Caño, “ahora se entiende todo mejor” (Génesis y creacción, TO). Ahora todo, no hace falta relatarlo, adquiere su lógica autocrática. Ahora se ve con claridad la complicidad ciudadana a la servidumbre aparentemente voluntaria. Ahora todo está en nuestras manos: ¡Indignaos! ¡Decid no a la indiferencia! ¡‘Resolveos a no servir más y seréis libres’! (Étienne de la Boétie).
“Después de ocho años de sanchismo, ya sabemos, presuntamente, que cualquier cosa es posible y, por tanto, nada debería ser descartado, por descabellado que nos parezca. La publicación esta semana en THE OBJECTIVE de los vídeos del Comité Federal de 2016 donde Sánchez pretendía dar un pucherazo para evitar su defenestración en el PSOE debería poner a todos los demócratas en guardia: este hombre es capaz de hacer cuanto esté en su mano para evitar ser desalojado del poder” (Álvaro Nieto, María Corina Machado y lo que nos enseñan los videos del Psoe, TO)
Gregorio Delgado del Río





