El juzgado de los contencioso número 1 de Palma ha desestimado el recurso presentado por el Grupo Cursach para abrir cautelarmente la discoteca BCM, clausurada por decreto del Ayuntamiento de Calvià el pasado 3 de abril.
En su auto, la jueza considera que "los perjuicios que se ponen en peligro por la demora procesal son de carácter económico", mientras que los peligros que expone la administración demandada en el caso de que no se ejecute la resolución impugnada "no pueden ser ignorados, ya que entra en juego la vida o salud de las personas que puedan ir a la discoteca". En este sentido, señala que "en una ponderación de los intereses, es necesario primero el alegato de la administración, dado que el perjuicio económico, por su propia naturaleza es fácilmente reparable".
Fuentes de la empresa han señalado que acatan la decisión judicial pero reclaman que la jueza "explique cómo debe entenderse que es 'facilmente reparable' el daño en miles de euros diarios que supone el cierre de la discoteca, el daño a la imagen de la zona y de la isla, y los más de 100 puestos de trabajo afectados".







