JAVIER MATESANZ.- Russell Crowe ha regresado a su tierra natal, Australia, para escoger el proyecto adecuado con el cual debutar en la dirección cinematográfica. Y éste ha sido El maestro del agua, una película ambientada cuatro años después de la devastadora batalla de Gallipoli - aquella que inspiró el film homónimo de Peter Weir con Mel Gibson-, en Turquía, durante la Primera Guerra Mundial.
Un granjero australiano, interpretado por el propio Crowe, viaja a Estambul para descubrir qué ha pasado con sus hijos, declarados desaparecidos en combate. Una vez allí, establece una relación con una hermosa mujer turca (Olga Kurylenko, vista recientemente en La conspiración de noviembre), propietaria del hotel en el que se hospeda. Aferrado a la esperanza y con ayuda de un oficial turco, el australiano se embarca en un viaje a través del país para descubrir la verdad acerca del destino de sus hijos. Vivos o muertos, el padre se empecina en conocer su paradero para poder seguir con su vida o recuperar la de su familia.






