Los dos estadios de fútbol emblemáticos de Mallorca, el Lluis Sitjar y el Estadi Balear, sucumbirán bajo la piqueta y las excavadoras. La Junta Gestora del Atlètic Balears ha iniciado los trámites para demoler el viejo campo de la Vía de Cintura, como paso previo para construir un nuevo estadio digno que reúna los requisitos necesarios para un club de fútbol histórico en nuestra isla. Son muchos los obstáculos que los actuales gestores han tenido que sortear, pero la determinación de dotar al Club de un nuevo estadio propio y adecuado a sus necesidades, ha permitido sortearlos y se vislumbra al fin una solución para el Baleares.
La Administración debe apoyar decididamente al Club palmesano y debe facilitar en lo posible los planes hechos públicos por la Junta Gestora de derribar el actual estadio y edificar en un futuro un nuevo recinto en la misma ubicación del actual. El derribo del ruinoso Estadi Balear será a cargo de los actuales propietarios, lo que es digno de elogio si se tienen en cuenta los avatares sufridos con el derribo del Lluis Sitjar, ejecutado por el Ajuntament de Palma ante la desidia de los propietarios del histórico recinto mallorquinista.
La cuestión es que poco y poco y más lentamente de lo deseable, ambos estadios están siendo derruidos como paso previo a una solución definitiva para la ciudad de Palma y para los clubes de fútbol implicados, el RCD Mallorca y el Atlètic Balears. Se empieza a ver la luz al final del túnel.





